El proceso de paz y el reconocimiento de Palestina en las Naciones Unidas
La continua construcción de asentamientos fue la razón principal para dejar las negociaciones hace más de dos años.
Es fácil hablar sobre el proceso de paz, a miles de kilómetros de distancia de la región, donde, en el terreno, todos estos sueños se topan con la arrogancia de los israelíes y su negativa a pagar el precio de la paz.
Hemos estado negociando por más de 20 años bajo los auspicios del Cuarteto para Oriente Medio. La Autoridad Palestina ha cumplido todos sus compromisos de la Hoja de Ruta, teniendo en mente que las promesas internacionales fueron establecer el Estado de Palestina independiente, a más tardar, cinco años después de la Conferencia de Madrid.
El problema real es que Israel quiere paz y tierra al mismo tiempo, algo que nunca ocurrirá.
El proceso de paz fue establecido sobre el principio de “paz por tierra”: toda la tierra ocupada, incluyendo Jerusalén Oriental, a cambio del reconocimiento de Israel y la normalización de relaciones entre ambos Estados. Incluso, esta oferta fue dada a Israel en la Iniciativa Árabe aprobada en la Cumbre de Beirut y la Conferencia Islámica en Teherán, pero Israel continuó rehusándola.
Sharon dijo en su momento que esta iniciativa no valía la tinta en que estaba escrita.
Netanyahu quiere paz, puede ser, pero paz sin Jerusalén Oriental ocupada, con el continuo robo de la tierra palestina y la anexión de más tierra, la construcción de más asentamientos (internacionalmente condenados), continuando la construcción del Muro de Apartheid, que hace a las zonas residenciales, cantones similares a aquellos del Apartheid en Sudáfrica; paz sin una justa y duradera solución al problema de los refugiados palestinos, de acuerdo con la legitimidad internacional. Paz sin fronteras reconocidas del Estado Palestino, que, de acuerdo con las resoluciones de la comunidad internacional, incluyendo a Estados Unidos, son aquellas de 1967.
La continua construcción de asentamientos fue la razón principal para dejar las negociaciones hace más de dos años, aunque dicha construcción ha sido ampliamente condenada por la comunidad internacional. El crear hechos consumados está en contra de todos los acuerdos y las conferencias que han tenido lugar en los últimos 20 años con patrocinio internacional.
La Organización para la Liberación de Palestina declaró la independencia del Estado de Palestina en las fronteras de 1967, con Jerusalén Oriental como capital, en 1988, y envió esta declaración a las Naciones Unidas, que tomaron nota de la misma y, desde ese entonces, reconocimientos de este Estado han tenido lugar y son ahora 125 países los que le reconocen. Esto no es un movimiento unilateral, dado que no pedimos permiso a la potencia ocupante para declarar nuestra independencia, nadie lo ha hecho. México no pidió permiso de España cuando comenzó su revolución y declaró su independencia.
El ir a las Naciones Unidas pondrá un fin emocional al sufrimiento de más de 60 años del pueblo palestino, tomando en consideración que las Naciones Unidas mismas dividieron a Palestina en dos estados, en 1947, con la resolución 181. Hasta ahora esta resolución no ha sido plenamente establecida.
De hecho, este reconocimiento de las Naciones Unidas no cambiará mucho en el terreno; continuaremos estando bajo ocupación y los asuntos sin resolver serán resueltos sólo a través de las negociaciones, pero hemos de ser un Estado bajo ocupación y no “territorios palestinos”, y de esta idea viene el pánico israelí hacia este paso palestino, apoyado por todos estos bravos Estados que creen en el derecho internacional, la justicia y el derecho de los pueblos a la autodeterminación.
El presidente Abbas anunció más de una vez que el ir a las Naciones Unidas no cancela las negociaciones como un camino estratégico para alcanzar un tratado de paz; además, declaró que el considerar las fronteras del 4 de junio de 1967 para este Estado es un compromiso de la comunidad internacional contra la ilegalidad de adquirir tierra a través de la fuerza militar y agregó que será necesario intercambiar tierra de los dos Estados para encontrar un camino que una a Cisjordania y Gaza, esto nunca será más de uno por ciento de la tierra y, definitivamente, no será en el área de Jerusalén.
Israel es un país expansionista. Las Naciones Unidas, en la resolución 181 de 1947, le dieron 52% del territorio palestino histórico, pero Israel se estableció como Estado el 15 de mayo de 1948, en 78% de la Palestina histórica, robando toda la costa del Mediterráneo; después ocupó la totalidad de Palestina, en 1967.
Es hora de que Israel defina sus fronteras.
En 44 años de ocupación, Israel ha creado hechos consumados en los territorios ocupados, construyendo el muro de separación y construyendo cientos de asentamientos y trayendo extranjeros de los cuatro lados del mundo para vivir en una tierra robada de sus originales propietarios en Cisjordania. El colono más famoso es Avigdor Lieberman, el Ministerio de Asuntos Exteriores de Israel.
Hablar de Lieberman me trae a la mente a Hamas. Es suficiente, para cualquier observador, comparar las declaraciones de Lieberman o Israel Baytuna o Shaash con las declaraciones de Hamas, para encontrar que éstas son, aunque sean gobierno, más extremistas y más agresivas.
Hamas, al menos, en los últimos tres meses, acordó aceptar un Estado en las fronteras de 1967, con Jerusalén Oriental como capital, y aceptó unirse a la OLP, que significa respetar todos los acuerdos previamente firmados por la OLP y, también la autoridad de Hamas en Gaza está arrestando a cualquiera que lance un cohete y esto hace suficiente terreno para la cooperación entre Hamas y Fatah.
El liderazgo palestino actual cree en la paz, trabajando por ella con mucho entusiasmo y paciencia y, cuando decidió ir a las Naciones Unidas, significa acudir a la legitimidad internacional, que está perdiendo su credibilidad año con año.
Votar por la plena membresía de palestina en la comunidad internacional es una victoria del derecho de los pueblos a la autodeterminación y de reeditar la decisión que esta comunidad internacional tomó 64 años atrás, y creemos que no es un paso en contra de Israel, ¿están Brasil, Argentina y Chile contra Israel?
No lo están. Los amigos de Israel tienen que proteger a Israel de sí mismo.
* Embajadora de Palestina en México
