¿Qué habrá dicho la Fed?

En el fin de semana habrá tiempo para hablar sobre el tema. El nivel estructural del desempleo mexicano.

La descripción que hice en la Consejería de ayer, respecto del comportamiento “intradía” del mercado, fue bastante fallida. Ni hablar. Así es esto de tratar de aventurar lo que va a suceder. Es un tema que no he aprendido del todo. Me refiero a lo que dicen muchos: No pronostique, si lo hace, trate de ser vago. Si se ve obligado a poner una fecha, establezca un rango. Si tiene que cerrar el rango, entonces no mencione un objetivo cuantificable, o bien, ofrezca alguna aproximación numérica en cifras redondas, pero de ninguna, en tal caso, le asocie a un plazo y menos aun, a una fecha. Es decir, no tome un compromiso.

Yo sí tomo el riesgo de equivocarme. No me gusta equivocarme; supongo que a nadie, pero sé que es algo que de tiempo en tiempo hay que hacer y compartirlo con otros. Algunas veces va mejor que en otras. La idea de un “rescate galáctico” por parte de la Fed se vino “diluyendo” día tras día y, al final, pareció que, en consenso, por lo que se ve en la acción de los mercados en Estados Unidos y México, las opiniones fueron convergiendo hacia la idea de que no habrá tal rescate.

Desde luego que lo más probable es que cuando usted lea esta columna, ya se sabrá en el mercado lo que Mr. Bernanke dijo y se habrá actuado en consecuencia y cada quién habrá tenido la compensación adecuada al riesgo que tomó, si fue el caso. Habrá quien no haya tomado riesgo alguno y se conformó con decir lo que piensa, incluso, habiéndolo hecho para sí mismo o para otros, pero sin exponer el nombre y, bueno, cada quien disfrutará del resultado como le venga en gana. En mi caso, sí tomo riesgo real (en pesos y centavos) y me expongo a la opinión de otros, lo que considero un privilegio. De hoy viernes al lunes, tendremos oportunidad de evaluar lo que la Fed haya dicho y hacer un recuento de daños y recompensas y, desde luego, seguir con la tarea —al menos en mi caso— de tomar decisiones sobre situaciones reales, a partir de cosas que escapan a nuestro control y hacerlas un tema común; compartir lo que uno tiene o piensa con otros. Eso es lo que en el fondo significa la palabra “comunicar”.

En otro orden de cosas —pero no tanto—, el INEGI publicó ayer las cifras relativas al empleo en México. La cifra “gruesa”, la de la tasa de desocupación nacional, aumentó ligeramente. Para todo fin práctico a lo largo de los primeros siete meses del año, se ha mantenido en el mismo nivel respecto del año anterior; el dato de julio fue de 5.62% y, en promedio, en lo que va del año, ha sido 5.25 por ciento. Me atrevo a decir que alrededor de este porcentaje se encuentra el nivel “piso” de nuestra condición estructural del tema del empleo, lo que, traducido a número de personas que teniendo edad para trabajar (de 14 años en adelante) y que buscan hacerlo, son varios millones los que no encuentran empleo; digamos que estamos llegándole a los 4 millones de personas, estadísticas, modelos y cálculos mediante, pues esta es la forma en que los datos de la economía, “macro” y “micro”, se calculan en todo el mundo.

Por eso, quizá a usted, amigo lector, luego no le hacen sentido las cifras. Y no es que estén mal, de hecho creo que están bien, pero la ciencia económica y quienes la practican, cuando se trata de ofrecer datos e información en general, se apoyan en otras ciencias o métodos, para poder cuantificar lo que está ocurriendo. Y hay que tomarlo como tal: un resultado que proviene de una “modelización” de la realidad. No hay otra forma de hacerlo, lo que no significa que no sea útil, al contrario, diría que es un logro importante de la humanidad el que hayamos podido desarrollar estas mecánicas de cuantificación. Cómo se usen y cómo se interpreten es cuestión aparte; es cosa de cada quién, del usuario.

En fin, los datos en general no ayudan a los mercados y creo que en el futuro próximo no lo harán. Es parte de eso que en repetidas ocasiones he insistido que es una tendencia de baja. Habrá que aprovecharla, pues siempre hay oportunidad de hacerlo y, además, hay de “bajas” a “bajas”, por más que cuando se está en medio de ellas, todas se ven horribles. O qué, ¿Usted cree que estamos en algo similar a lo de 2008–2009? Dicho de otra forma, ¿Cree que el PIB mexicano caiga entre seis y siete por ciento en 2011 o en 2012? Yo creo que no. Si es así, esta baja es distinta a la anterior. Suerte.

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