Los comedores comunitarios
El problema radica en que acuden tanto gente pobre como personas de clase media.
El DF ha instrumentado un programa de comedores comunitarios donde las personas pobres reciben una ración de comida por 10 pesos. Se espera que a finales de este año se hayan instalado 220 de éstos, donde ya se otorgan en promedio diez mil raciones diarias. El presupuesto anual es de 71.5 millones de pesos.
Según sus reglas de operación, el objetivo del programa es “Fortalecer … el ejercicio del derecho ciudadano a la alimentación de la población del DF, preferentemente de quienes habitan en las unidades territoriales clasificadas como de media, alta y muy alta marginación, así como en aquellas zonas que tienen condiciones socio-territoriales de pobreza, desigualdad y conflictividad social…” Es decir, es un programa de alimentación para la gente pobre. Los indicadores que miden el desempeño del mismo son:
• Promedio diario de raciones vendidas.
• Promedio diario de usuarios atendidos.
• Promedio diario de insumos no perecederos utilizados.
Los indicadores con los cuales se evaluará el éxito del programa no tienen relación con su objetivo. Si lo que se busca es garantizar el derecho a la alimentación, éstos deberían reflejar si la gente pobre acude a los comedores comunitarios y si está siendo bien alimentada.
El problema radica en que acuden tanto gente pobre como personas de clase media que aprovechan la ventaja de tener un comedor barato cerca de su vivienda o de su lugar de trabajo. El gobierno local da por hecho que por instalar un comedor en una colonia “marginada” automáticamente será aprovechado por la población pobre. Las evaluaciones independientes concluyen que esto no es así.
También hay señalamientos de que las raciones y la calidad de los alimentos no son los adecuados desde el punto de vista de higiene y nutricional debido a que la Secretaría de Desarrollo Social local no tiene protocolos de elaboración de alimentos ni un adecuado control de calidad en los procesos de preparación y cocción, ni menús orientados a las necesidades de la población.
Se necesita alinear el programa con las políticas sociales federales de combate a la pobreza, a fin de potenciar resultados. Toda vez que el desarrollo social es una responsabilidad concurrente, la metodología para medir la pobreza es la misma en la República, según la Ley General de Desarrollo Social; por ello no puede darse el caso que el GDF atienda a unos “pobres” que sean diferentes a los que cubre la Federación.
Conforme a los últimos resultados de medición de la pobreza, en el DF existen 192 mil personas en la condición de “extrema”, que según la definición de ésta son quienes tienen un ingreso que es insuficiente para comer (también se denomina “pobreza alimentaria”). Luego entonces, si los comedores comunitarios atienden a 500 mil personas (cifra oficial), el programa beneficia a quienes no lo necesitan tanto como los pobres extremos. Así que la primera propuesta de mejora al programa es que los comedores atiendan sólo a población en situación de pobreza alimentaria, condición que debe acreditarse mediante una credencial.
La segunda propuesta es que el DF debería estudiar las necesidades nutricionales de la población pobre para identificar las carencias de vitaminas, minerales y demás nutrientes y, así, se preparen las raciones que cubran tales necesidades, además de estandarizar los procedimientos de preparación de los menús.
*Doctor en derecho
