Los mercados hacen su tarea

Se han reunido situaciones que abren la posibilidad de especular en corto plazo. Si no haces lo que espero

A la Consejería que usted pudo leer el martes 9 de agosto pasado (escrita el lunes 8, previo), me atreví a encabezarle con: “No falta mucho…”. Usted amigo lector, puede leerla en la “página” de Excélsior, en Opinión, no será difícil encontrarle. Mi decir de entonces lo extraje de la “lectura” de las gráficas que describen el comportamiento de los precios en los mercados que sigo, a partir del análisis técnico que es una mecánica que uso cotidianamente para operar en los mercados. Y la seguiré usando como parte de mi herramenta, pues sabiendo que no es infalible, en general siempre me da buenas ideas para decidir y me enseña cosas sobre mí, lo que es más que bueno, a estas alturas del partido (el mío).

Entonces —el 9 de agosto pasado— el IPC bajó hasta 31,719 y el S&P 500 hasta 1,101. Ayer cerraron en 34,675 (+ 9%) y en 1,123 (+2%) respectivamente, si bien el S&P 500 pasó por los 1,208 (+9.7%) el miércoles 17 de agosto pasado y como se ven las cosas es posible que lo vuelva a “buscar” pronto. Escribo lo anterior por simple ejercicio de consistencia. Algunos pensarán que es sólo para alardear y sí, pero también lo hago cuando las cosas salen de manera contraria a lo que pensé, así que me siento tranquilo en el sentido que escribo y digo lo que pienso.

Una semana después, el martes 16 de agosto pasado, escribí algo que encabecé con: “El desconcierto y la confianza”. La idea rondaba sobre que tales condiciones son “intercambiables”, inexplicables, impredecibles y de acción rápida. El reto de los que trabajamos en los mercados es atrevernos a opinar acerca de ello y a decidir en consecuencia, sobre todo. “Tirar rollo”, “explicar” y más aún, “sentenciar”, puede ser un ejercicio interesante, pero se queda ahí. Es como apostar sobre lo que sea, con frijolitos o guijarros. Y no estoy para eso.

El alza de los primeros días de esta semana (más en el IPC que en el S&P 500) puede semejarse a eso de “recobrar la confianza”, pero no. Mi impresión es que se combinan de eventos interesantes, pero coyunturales, que abren una “ventana” propicia para una especulación alcista. Algunos los mencioné ayer, como son la caída del régimen dictatorial de Libia y la expectativa de lo que Mr. Bernanke pueda decir el viernes próximo en la reunión de Jackson Hole, a lo que se suma un aparente buen desempeño de la economía de China, es decir, que sigue creciendo a tasas de entre 8% y 9%, lo que hablaría de que la expectativa de crecimiento global no está del todo perdida. Y desde luego, la baja violenta de las semanas anteriores que como sea, abarató a las acciones, al menos en la medida del plazo corto.

Así, creo que los mercados están haciendo su trabajo. El alza de ayer en todos lados, suena a una postura de presión sobre la Fed: “…mira lo bien que estoy haciéndolo y espero que tú apoyes mi conducta; si no lo haces…” La amenaza es seria y la verdad no sé qué estará pensando la Fed y su presidente para decir el próximo viernes. Creo también que los mercados están apostando a los malos datos. Mientras peor se vea la cosa, se facilitará la decisión de aflojar más la política monetaria. Y quizá es una buena apuesta, pues no creo que de aquí al viernes aparezcan datos que sugieran que la economía mejorará sensiblemente y que el riesgo de una recesión ha disminuido de manera importante.

El asunto central es lo que la Fed decida hacer y decir. Lo peor —y que no creo factible— es que Mr. Bernanke hable sobre un tema inocuo. Quizá opte por un camino intermedio, es decir explicar con claridad lo que espera de la evolución económica y si ésta no es demasiado grave, optar por un QE 2.7 (asumiendo que ahora actúa en una especie de QE 2.5. O sea, “aflojar” algo más la política monetaria, pero no al mismo nivel que se hizo en el QE 2. O algo así. No es una decisión fácil, como tampoco lo es la de actuar en los mercados.

En mi caso (y los de mis clientes), he tomado un riesgo limitado en monto y en tiempo. Sólo actúo con la liquidez que tengo disponible para renta variable (no tomo nada de lo que está destinado para la inversión en valores de deuda), limito los precios y el jueves o a más tardar el viernes, tomaré mis utilidades o pérdidas y esperaré por lo que se diga en Jackson Hole. Suerte.

Temas: