Tierra de ratones: ¿qué hacemos?

Si el voto es inútil, ¿qué nos espera como país? De acuerdo con nuestro diseño institucional, no tenemos opción:o votamos por un partido u otro...

El lunes pasado, en su columna Estrictamente personal, el reconocido periodista Raymundo Rivapalacio sostuvo que México es un país en el que, a pesar de que los partidos políticos están “muy lejos de las aspiraciones y necesidades de los ciudadanos”, éstos siguen votando por aquéllos. Para construir su argumento, Rivapalacio recurrió a la fábula Tierra de ratones, la cual fue utilizada en los años 40 del siglo pasado por el famoso canadiense Tommy Douglas para describir a su país.

En Tierra de ratones, los ratones no gobiernan; lo hacen los gatos, quienes siempre son electos por los ratones. Eventualmente, estos se cansan de las malas políticas de los gatos de un color determinado y mejor votan por los de otro color, luego por los de otro, etcétera, pero los gatos, sean del color que sean, sólo hacen políticas buenas para ellos mismos. Sin embargo, los ratones votan y votan por los gatos. Cuando a un ratón se le ocurre que sería mejor ser gobernado por ratones, es acusado de radical por los de su propia especie y termina en la cárcel. Rivapalacio alega, pues, que los mexicanos somos esos ratones y que nuestros partidos políticos son esos gatos.

En un principio, me pareció que el diagnóstico de don Raymundo era adecuado: efectivamente, todos los partidos son iguales y, al mismo tiempo, los ciudadanos los dejamos hacer lo que quieran. Pero luego recapacité: si bien los partidos son iguales, no todos los ciudadanos lo son; hay mexicanos que sí buscan transformar la realidad. El problema es que son pocos y, si bien cuentan con recursos de diferentes tipos y niveles, su esfuerzo no basta. ¿Ejemplos? Ahí están, y la lista no es excluyente, la señora Isabel Miranda, el empresario Alejandro Martí, los analistas que, un día sí y otro también, evidencian en la prensa a los partidos, los muchos mexicanos que han favorecido el voto nulo y, por supuesto, existen también quienes, por iniciativa propia y “anónima”, como lo hace el señor José Luis Ramírez Coronado, por citar una experiencia que conozco de primera mano, organizan actividades —en el caso del señor Ramírez se trata de talleres de ciudadanía— orientadas a construir conciencia sociopolítica entre los mexicanos.

Sin embargo, sí es verdad que hay muchos ratones. Así, cabe preguntar lo siguiente: ¿qué hacemos?, ¿cómo nos quitamos de encima a los gatos?, ¿qué opciones tenemos?, ¿cómo lograr que quienes gobiernan respondan realmente a las “aspiraciones y necesidades de los ciudadanos”? Rivapalacio no explora esos terrenos. No obstante, de su argumentación se desprende que el voto es inútil; nos va a conducir a seguir siendo gobernados por gatos. Esta idea es potencialmente peligrosa (si el voto es inútil, ¿qué nos espera como país?), pero, por lo menos, de acuerdo con nuestro diseño institucional actual, no tenemos opción: o votamos por un partido o por otro. Podemos anular nuestro voto o simplemente no votar, pero, a final de cuentas, no hay más: terminaremos siendo gobernados por un partido azul o por uno rojo o por uno amarillo, pero por un partido, por un grupo de gatos.

Insisto: ¿cuáles son nuestras opciones?, ¿salir a las calles hasta reventar las actuales reglas del juego político?, ¿hacemos una revolución?, ¿dejamos de votar todos, pero todos, hasta que los partidos entiendan que urge un nuevo sistema electoral, más abierto e incluyente?, ¿dejamos de pagar impuestos hasta lograr nuestro objetivo?, ¿saqueamos las ciudades como lo hicieron en Inglaterra?, ¿paralizamos toda actividad productiva como lo planean en Chile? ¿Qué hacemos, pues?

Yo no lo sé, pero me queda claro que, de seguir como estamos, bien puede ser que muchos se harten de los gatos y, efectivamente, procedan a hacer algunas de las cosas que menciono (u otras). Sólo espero que la ruta de la violencia jamás sea una opción. Igualmente, ojalá que los gatos entiendan que México no es de ellos. Ojalá.

            Twitter: @aromanzozaya

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