Depende del tacón
Con la revolución femenina llegó la independencia emocional. El amor ya no es como lo conocíamos, con el tiempo ha cambiado...
El amor ya no es como lo conocíamos, con el tiempo ha cambiado y han surgido nuevas tareas dentro de nosotras que nos hacen tomar caminos no muy compatibles con Cupido, si es que lo que deseamos realmente es amar y ser amadas.
En épocas pasadas, el amor significaba dependencia, las Cirilas se casaban para depender emocional y económicamente de un Cirilo que había sido educado para eso. El hombre proveía y perseguía arduamente la chuleta mientras la mujer se quedaba en casa sin generar un solo centavo, barriendo, trapeando y educando una cantidad desmedida de hijos.
Una mujer divorciada estaba apestada, es por eso que en el menú no se consideraba la opción de abandonar al marido aunque éste abusara sicológicamente de ella, tuviera amante o hasta casa chica con hijitos y todo. La mujer debía soportar todo esto porque ellos tenían el derecho de ser cabrones, eso era lo único que faltaba en la epístola de Melchor Ocampo. La mujer se casaba y básicamente silenciaba su opinión.
Con el tiempo eso ha quedado en la prehistoria, aunque lastimosamente aún existan Cirilos que sigan queriendo ese tipo de unión, y queden latentes Cirilas que estén dispuestas a someterse a ello. Ahora, con la revolución femenina llegó la independencia emocional.
El problema es que muchas hemos confundido el camino y hemos llegado a pensar que la independencia emocional es atentar en contra de la genética necesidad de formar un lindo núcleo de pareja con un buen hombre que comprenda los parámetros de las relaciones del siglo XXI. Entonces intentamos masacrar los recuerdos de los cuentos de hadas y pregonamos una frase que además es mentira y un tanto ignorante: TODOS SON IGUALES. Sí, todos los cabrones son iguales, eso es verdad, pero el tema es que no todos los Cirilos son cabrones, y afortunadamente ya son más los hombres que buscan a mujeres fregonas, capaces, con voz y determinación, que no dependan ni económica ni emocionalmente de ellos, entronas, luchonas. Cabe mencionar que la anterior descripción es el coco en calzones para los que siguen instalados en la inseguridad masculina que les produce no soportar el éxito e independencia de una Cirila.
El punto clave de este tema es que no debemos desviarnos en el camino de la revolución emocional: amar, ser amadas, formar parte de una pareja sana, tener hijos y realizarnos como mujeres profesionales, nada de esto está peleado. Tristemente existen muchas mujeres que van en contra de su propio género alegando que ser madre y hacer familia está en contra de ser exitosa profesionalmente.
No nos confundamos, todo se puede, sólo hay que encontrar la forma de balancear nuestra vida y sobre todo tener muy buen ojo para enamorarnos de ese Cirilo que esté dispuesto a realizarse como hombre y profesional al lado de una mujer que tenga las mismas inquietudes, ayudarse, apoyarse y valorarse no como una fábrica de hijos y entendimiento en una sola dirección, sino echando mano del verdadero significado que debe tener vivir en pareja.
Si doy testimonio de esto es porque conozco a increíbles mujeres, madres, profesionistas exitosas que encuentran la forma de realizarse en todas las áreas, eso sí con mucho trabajo y dedicación, pero que a la larga contradicen lo que las mentalidades retrógradas y machistas nos quieren hacer creer.
Y es que detrás de cada mujer tiene que haber un hombre que no se lo coma el coco de la inseguridad.
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