¿Habrá un QE 3?

- Los mercados siempre pedirán más; ahora un QE 3, luego

Hace algún tiempo escribí en este espacio que en ocasiones los mercados se comportan como si fueran adictos a alguna droga. La droga cambia de tiempo en tiempo, pero la actitud sigue siendo la misma: cada vez requieren dosis mayores para obtener el mismo resultado. El problema está en que si se les proporcionan dosis crecientes acaban por tener una crisis que pone en riesgo su existencia y en el mejor de los casos la recuperación es larga y costosa, quedando siempre algunas secuelas que toman mucho tiempo en desaparecer o quizá nunca lo hacen.

Ayer en mi participación radiofónica en Imagen Informativa, compartía con mi compañero Pedro Ferriz y con quienes escuchaban algo que de alguna manera compartí con usted, amigo lector, la semana pasada. La idea giraba alrededor de si las decisiones que los “hacedores” de las políticas económicas hacen eran las correctas o si simplemente éstas no les habían hecho gracia a los mercados. Usted sabe que mi posición es que fueron correctas —hasta donde es posible— y que los mercados esperaban otra cosa, de tal suerte que las reacciones en las jornadas recientes han sido más bien negativas.

Pero como señalé en el párrafo anterior, la decisión “correcta” es siempre discutible y sobre todo si son tomadas en situaciones difíciles y sobre temas críticos. Y la dificultad de este tipo de decisiones está en que afectan a países completos por muchos años, para bien o para mal. Así es esto de las políticas públicas. Y lo que complica más el asunto es que los ciudadanos y más aún, los mercados esperan que funcionen de inmediato, cosa que por supuesto no ocurre —al menos no de manera visible—, de tal suerte que, como escribí hace algunos días, la instrumentación es vital.

Es como en el futbol —es muy evidente en este caso— y en casi todo, se puede tomar la decisión correcta, pero ejecutarla mal. Eventualmente puede tomarse una decisión errónea que una acción fortuita le convierte en un éxito genial. Pero también pueden darse situaciones extremas: decidir bien y ejecutar bien o decidir mal y ejecutar mal. Por eso es difícil gobernar, manejar portafolios o ser padre de familia o empresario o lo que sea.

La cosa es que ayer los mercados arrancaron con alegría y luego disminuyó el ánimo. Supongo que en parte tuvo que ver con que finalmente se llega a una “solución” del conflicto en Libia y esto hace suponer que se reanudará un día de estos el abastecimiento de petróleo proveniente de aquel país, lo que a su vez derivaría en menores presiones inflacionarias y en general, en beneficios para el crecimiento. Pero creo que más que eso, se ha empezado a especular respecto a que La Fed anunciará en breve la instrumentación de un nuevo programa de relajación monetaria; el QE 3. La razón es que si bien la Fed dejó abierta la posibilidad para tomar “medidas adicionales” a las que anunció en su más reciente comunicado de política monetaria, el próximo fin de semana se llevará a cabo la mítica reunión de Jackson Hole, en el estado de Wyoming, que solía ser una reunión de banqueros centrales  para discutir temas de banca central —ciertamente interesantes—, hasta que el año pasado Mr. Bernanke usó ese foro para dar algunas señales de la decisión que posteriormente la Fed tomaría en relación a una acción de política monetaria expansiva, el QE 2.

¿Y si no lo hace? ¿O si lo hace, no es en la forma que el mercado espera? ¿Y si lo hace y es juzgado como una medida errónea porque responde más a las presiones del mercado que a las condiciones de la economía? ¿O si se piensa que es “más de lo mismo” y que no tendrá efectos en la economía, como ocurrió con el QE 2? O lo que a usted o a mí se nos ocurra. Por eso es muy difícil hacer política económica o de cualquier tipo.

Desde luego que si se anuncia un QE 3 en Jackson Hole en general será tomado en principio como algo benéfico para los mercados (más dinero “fresco” a tasa casi “cero”, por dos años), pero quedará la duda de si es la decisión correcta, pensando en si ello reavivará a la economía estadunidense. En términos de decisión de inversión me parece de alto riesgo. Prefiero pagar por ver, aunque los precios hayan bajado mucho. No puedo decidir mi estrategia por algo que no controlo mínimamente, es decir, una decisión de la Fed en tiempos confusos, por decir lo menos. Suerte.

Temas: