¿Cómo terminará el enfrentamiento de hoy? ¿Cómo ayer, en puras bravatas?

- A medida que la oposición ganó posiciones, las discusiones de índole presupuestal le arrebataron, poco a poco, más espacio a las políticas.

Muy larga es la lista de los enfrentamientos registrados entre el gobierno en turno y los partidos de oposición; los que vimos en los gloriosos años del dorado autoritarismo, casi todos fueron de índole política debido al control y hegemonía que el partido “casi único” ejerció por decenios en los órganos electorales.

A medida que la oposición ganó posiciones, si bien los enfrentamientos políticos dominaron por un tiempo más el escenario, los de índole presupuestal ganaron, poco a poco, más espacio político.

Sin embargo, cualquiera que hubiera sido el carácter del conflicto, “la sangre jamás llegó al río”, pues las partes siempre “se acomodaron”. En aquellos años, por acre que hubiera sido el conflicto, duras las acusaciones lanzadas y ofensivos los juicios que las partes emitían, éstas siempre llegaban al precio justo que compensaba la conformidad del quejoso.

Con el PAN en la Presidencia, los conflictos dieron un giro y si bien los de tipo político-electoral no desaparecieron del todo, pronto aparecieron diferendos que más allá de la asignación de recursos tienen que ver con el papel que se asigna al gobierno en la economía y cómo estimular el crecimiento.

El PAN, si bien no es partidario del estatismo —que retrasa y encarece el crecimiento además de reducir la libertad de los agentes económicos— sino de una economía orientada al mercado con un gobierno que poco a poco vaya limitándose a las tareas que le son propias para dejar el resto a la iniciativa privada, ha encontrado que esto es más fácil decirlo que concretarlo; no pocos de sus militantes —ubicados hoy en posiciones clave del aparato público como lo estuvieron los priistas durante decenios— le han tomado sabor a contar, ellos también, con recursos del erario en montos casi ilimitados.

Como era lógico al ser la carne débil, los recién llegados cayeron pronto en las prácticas que durante años condenaron; una de ellas les ha sido particularmente atractiva —como a los priistas ayer y hoy—: “Haz obra, que algo sobra”. También, con el anuncio de las facilidades para reestructurar las deudas estatales dadas a conocer por el secretario de Hacienda, se repite la solución empleada en aquellos años: ¿De qué se trata? ¿De a cómo va a ser el pleito?

Algunos gobernadores

—como el de Veracruz—, ante el boquete dejado por el anterior que fiel a lo aprendido dejó al estado temblando por la deuda contraída, hizo lo que sus colegas hicieron durante decenios: Acudir al “supremo gobierno” a solicitar ayuda pero, quizás por “el jalón de orejas” recibido, reculó pero ya regresará. Otros, no lo dude, también “bajarán al agua”.

Esto, sin duda, fortalecerá al secretario de Hacienda. Además, en caso de ser él, quien conduzca y concluya exitosamente la negociación del Paquete Económico, y si para esas fechas las condiciones le fueren favorables, renunciaría para enfrentar la batalla de su vida con el apoyo seguro de algunos gobernadores del patio de enfrente.

El actual enfrentamiento, es la repetición de lo visto desde hace años a los mismos actores sólo que con los roles cambiados; ayer, los priistas tenían la sartén por el mango y freían a los panistas pero hoy, son éstos los que fríen a aquellos.

Ya ve, “nada hay nuevo bajo el sol”.

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