Otros riesgos ante la crisis
Las protestas ya están en las calles alrededor del mundo y es muy probable que aparezcan pronto en nuestro país
Parece que el mundo contemporáneo tiene como una de sus características el ser un escenario de constantes tensiones. Hay de hecho una serie de nuevos fenómenos, casi todos ellos extremos, que han comenzado a generar reacciones sociales, políticas y culturales ante las cuales, como en casi todos los ejemplos históricos, la humanidad está poco preparada para procesarlos con éxito.
Ha ocurrido así cuando, en medio de una severa crisis cultural, los ilustrados propusieron, a finales del siglo XVIII, un nuevo modelo civilizatorio, basado en tres ejes: democracia política; un capitalismo incipiente como modo de producción universal; así como una ideología sustentada en el discurso de los derechos humanos.
La cuestión derivó en una sangrienta guerra europea que llevó a una redistribución del poder político internacional; mientras que, en nuestro continente, los movimientos libertarios provocaron una nueva dinámica sociopolítica planetaria y la aparición de la primera gran superpotencia del siglo XIX: los Estados Unidos de América.
En el siglo XX, los resultados de la acelerada revolución económica-científico-tecnológica del siglo XIX llevó a un sangriento reacomodo de fuerzas globales, expresado en la I Guerra Mundial. Por primera vez, el mundo pudo percibir la mecanización de la guerra que, en casos como Verdún, llevó a la muerte a medio millón de personas.
Los efectos de la Gran Depresión, entre muchos otros factores, detonaron el posicionamiento del fascismo en países como España e Italia, los cuales “pavimentaron” el camino al ascenso del régimen nazi en Alemania y su proyecto de exterminio.
Cambios en las economías y proyectos de gobierno en escala regional y nacional también han provocado sangrientas reacciones de los grupos conservadores: Argentina, Uruguay y Chile son ejemplos de cómo las rancias aristocracias latinoamericanas reaccionaron ante la posibilidad de ver afectados sus intereses.
Hoy, ante la mayor crisis económica y financiera global en los últimos 100 años, hay una nueva “oleada” de partidos de derecha que han llegado al poder o que están avanzando en un rápido posicionamiento en el cual el discurso de la xenofobia, la discriminación, el odio racial y el autoritarismo asoman peligrosamente, sin tener enfrente una propuesta progresista consolidada y capaz de contener odiosas ideologías conservadoras que no buscan sino perpetuar privilegios.
Asumiendo que la historia jamás puede considerarse un proceso lineal, lo cierto es que ya hemos visto lo que ha ocurrido en otros momentos de crisis: los fundamentalistas de derecha, pero también basados en ideologías de izquierda, buscan a toda costa imponer sus visiones de mundo —en ocasiones con relativo éxito— provocando verdaderas catástrofes humanas ante las cuales la responsabilidad de todos es garantizar el “imperativo categórico” propuesto por la Escuela de Frankfurt después de Auschwitz: “Que la barbarie no se repita”.
Las protestas ya están en las calles alrededor del mundo y es muy probable que aparezcan pronto en nuestro país si la pobreza se agudiza aún más, y si el empleo no logra una recuperación importante en el corto plazo. La pregunta es, ¿cuál será la reacción de las instituciones si esto llegase a ocurrir? pero, sobre todo, ¿qué es lo que estamos construyendo como propuesta viable de cambio para la justicia social?
Lo que es cierto es que, a pesar de todo, aún estamos a tiempo de construir salidas hacia la dignidad y la prosperidad nacional con equidad.
*Director del CEIDAS, A. C.
