El horno no está para bollos
Sería muy sano que presentaran un plan económico alternativo.

Leo Zuckermann
Juegos de poder
El momento es crítico. Las probabilidades de una recesión en Estados Unidos y, por tanto, en el mundo entero, se han incrementado dramáticamente en los últimos días. La clase política mexicana tiene que mandar mensajes claros y contundentes de que nuestro país se comportará de manera responsable frente a esta coyuntura.
Para empezar, el presidente Calderón tiene que tomar pronto una decisión: dejar o no a su secretario de Hacienda. Si lo deja, Ernesto Cordero debe renunciar a su aspiración de ser el candidato presidencial del PAN. No es posible, ni sano, que el secretario lidere las negociaciones del paquete presupuestal de 2012 con dos cachuchas. Al país no le conviene que la pugna por los dineros públicos se politice de más con un secretario que la oposición visualice como posible adversario en las urnas en la próxima elección. La otra opción es que Cordero renuncie a Hacienda y se vaya a hacer campaña. Que el Presidente lo sustituya con un funcionario que conozca la Secretaría, tenga habilidades negociadoras y credibilidad en los mercados internacionales. Candidatos, los hay. Ahí están, por ejemplo, José Antonio Meade y Dionisio Pérez-Jácome Friscione.
Urge una definición en este sentido. O Cordero se queda y renuncia a su aspiración presidencial o sigue con su intención de ser candidato y se va de Hacienda. Lo que es insostenible es que un domingo, en un acto de campaña, critique al PRI como “chango viejo que no aprende maroma nueva” y el lunes siguiente se siente a negociar con ellos el paquete presupuestal.
El presidente Calderón, que tanto insiste en que el interés nacional está por encima de los de partido, precisamente tiene que actuar así. Debe pensar en el país y en la difícil coyuntura mundial que estamos atravesando. Tiene que tomar la mejor decisión para México y no para su partido porque, insisto, el horno no está para bollos.
En lo que toca al PRI, el partido que hoy se ve en las encuestas como el más probable de ganar la elección presidencial del año que entra, debe tomar una postura de mucha responsabilidad en la negociación del paquete presupuestal. Esto implica, me parece, comenzar con una posición clara y contundente en el tema de las deudas de los estados.
Como bien ha dicho Juan Pardina, el mensaje tiene que ser a favor de gobernadores que se portaron responsablemente en el tema del endeudamiento, como Enrique Peña Nieto, y no de los que francamente recuerdan las francachelas priistas de los tiempos de Echeverría y López Portillo, como fue el caso de Humberto Moreira, un gobernador que multiplicó por cien la deuda de Coahuila, mintiendo, y hasta falsificando documentos oficiales.
El asunto de Moreira naturalmente se ha politizado. El PAN lo ha aprovechado, y lo seguirá haciendo, para recordarle al electorado de ese viejo PRI marrullero que terminó por hundir económicamente al país. La gestión gubernamental de Moreira es perfecta en este sentido: gasto público exorbitante, sobreendeudamiento absurdo, opacidad en las cuentas, presuntos actos de enriquecimiento inexplicable de funcionarios públicos y nepotismo en grado extremo.
¿Ese es el PRI que quiere regresar a Los Pinos? No lo creo porque se trata de una mala apuesta electoral para los mexicanos. Nadie, en sus cinco sentidos, quiere que México se convierta en una versión nacional de Coahuila. De ahí que al PRI no le convenga que Moreira sea su líder nacional en este momento. Cambiarlo por un político con un mejor currículum mandaría un mensaje que no sólo le convendría electoralmente al PRI sino que los mercados internacionales lo tomarían como una buena señal del partido con más probabilidad de ganar el año que entra: el tricolor comportándose de manera responsable en un momento crítico donde, insisto, el horno no está para bollos.
¿Y la izquierda? Desde luego que van a tratar de utilizar electoralmente la desaceleración económica, más si ésta se convierte en recesión. Van a criticar al “modelo neoliberal” como el origen de todo el mal planetario. Pero no creo que vaya a presentar una opción seria y factible. En este momento en que el horno no está para bollos sería muy sano y responsable que presentaran un plan económico alternativo y no puras generalidades (“la mafia que controla al país, etcétera, etcétera”) llenas de falacias como aquello de que es posible subir el gasto público sin incrementar los impuestos.
Eso, me parece, sería lo responsable que hicieran el Presidente, el PRI y la izquierda. Eso es lo que nos gustaría ver a muchos en un momento que demanda responsabilidad de la clase política. Pero, como ya vimos en EU, los políticos sí están dispuestos a jugar con la economía porque en ellos pesa más el interés partidista que el de la nación. Ojalá no sea el caso en México.
Twitter: @leozuckermann