La crisis global

La situación es tan grave en Estados Unidos que Barack Obama anunciará en septiembre un nuevo plan económico.

El año 2011 será uno de los más difíciles en materia económica. Lo ha sido para países como Etiopía, Kenia y Somalia, que ven diezmadas sus poblaciones por la sequía, lo es  para Japón o Estados Unidos, que enfrentan severos problemas para recuperar el ritmo del crecimiento, tanto que el Banco de la Reserva Federal de EU ya habla, de nueva cuenta, de recesión. América del Sur ha logrado capotear la tormenta por la venta de materias primas a China; en cambio, América Central y México, mucho más dependientes de Estados Unidos, registran bajas tasas de crecimiento, sin que haya —en el corto plazo— alguna solución a la vista.

La situación es tan grave en Estados Unidos que Barack Obama, ante el riesgo de no reelegirse y con un enorme desgaste de su capital político con el debate por el techo de la deuda, anunciará en septiembre un nuevo plan económico.

El anuncio sobre el nuevo plan de Obama llegó pocas horas después de que uno de los hombres más ricos del mundo, Warren Buffet, involuntario vocero de las izquierdas, criticara de manera inusual a Obama al quejarse (https://nyti.ms/WBtaxes) de que su gobierno consienta a los más ricos con un trato fiscal de privilegio.

Se trata de una situación difícil, inédita, que llevó a Francisco Gil Díaz, el ex secretario de Hacienda, a usar su cuenta de Twitter para iniciar un pequeño sismo cuando escribió: “el mundo se desploma: a remojar barbas” (https://bit.ly/BarbasPacoGil).

Más allá de posibles interpretaciones de lo dicho por Gil Díaz, existen signos preocupantes de una crisis severa, y en México hemos hecho poco para enfrentarla.  Aunque las reservas del banco central registran niveles récord y la inflación es baja, los salarios han perdido poder adquisitivo y el empleo es escaso y de mala calidad.

Por si fuera poco, México debe enfrentar el alza global, implacable, de los precios de los alimentos, que llevó al Banco Mundial a emitir una alerta (https://bit.ly/AlertaBMago2011). En ella advierte que “a pesar de mejoras en los prospectos de la disponibilidad de alimentos desde abril de 2011, hay motivos de incertidumbre. Los inventarios globales de alimentos aún se encuentran alarmantemente bajos. Por ejemplo, las tasas de uso de los inventarios de maíz se encuentran en la actualidad en 13%, las más bajas desde principios de los 70. Con estos niveles tan bajos en los inventarios, incluso pequeñas pérdidas en las cosechas pueden tener efectos amplificados en los precios”. El reporte alerta sobre fuertes variaciones en los precios de los alimentos y los efectos que tendrán en las clases bajas y medias urbanas, las más expuestas a estas oscilaciones, pues no producen alimentos.

La situación se agrava todavía más con el anuncio de que no habrá reformas fiscales para 2012.

Esta decisión, claramente electoral, se agrava por la preocupante deuda de los estados y su falta de transparencia, y hace muy difícil cualquier tipo de cambios que permitan al gobierno proteger a México con mejores elementos para hacerle frente al desplome del que habla Francisco Gil.

Mientras países de Europa y América Latina toman las medidas necesarias para enfrentar la turbulencia, en México la política entorpece, no facilita las reformas que necesitamos para crecer y distribuir mejor el ingreso. Y la pregunta inevitable es ¿hasta cuándo seguirán las cosas así? ¿Qué falta para que en México podamos repetir las palabras de Lord Trevelyan?: “el verdadero mal al que nos enfrentamos, no es el mal físico del hambre, sino el mal moral del egoísta, perverso y turbulento carácter de la gente”.

 *Analista

manuelggranados@gmail.com

 

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