Menos austeridad, más ingresos
Recientemente, Warren Buffet declaró que ya es hora de que el Congreso estadunidense deje de tratar tan bien a los más ricos.
Los disturbios en Inglaterra y la crisis financiera en Europa han confirmado la realidad de millones de personas en el mundo. El primer ministro inglés, el conservador señor Cameron, ha dicho que es la hora de “recuperar los valores de la sociedad británica”. Pero no explicó cuáles son dichos valores; incluso el señor Miliband, líder de los diputados laboristas, criticó al señor Cameron, diciendo que la posición del gobierno es muy simplista, pues trata los disturbios como un problema de criminalidad y de cultura de las bandas, sin tomar en consideración el impacto de las privaciones y, sobre todo, la falta de oportunidad para la población.
Los lugares en los que se recrudecieron más los conflictos fueron aquéllos con mayor tasa de desempleo y que han sufrido mayormente los recortes presupuestales de la famosa austeridad, que afectan a los que menos tienen, como siempre ocurre en todo el mundo.
Según la información que ha sido publicada, resulta que en Inglaterra la desigualdad crece año con año y la ciudad de Londres es la más desigual de todos los países desarrollados. Tan sólo durante el año pasado, la fortuna de las mil personas más ricas de ese país creció en 30%, mientras el gobierno aplicaba medidas de ajuste en los programas sociales.
El domingo pasado, en unas declaraciones sorprendentes, uno de los mayores especuladores del mundo, el señor Warren Buffett, habló claro y proporcionó datos que explican el motivo de los movimientos sociales que están ocurriendo en todo el mundo.
El señor Buffett, quien según la revista Forbes es el segundo hombre más rico del mundo, dijo, entre otras cosas, que ya es hora de que el Congreso estadunidense deje de tratar tan bien a los más ricos, quizás refiriéndose a la derrota sufrida por el presidente Obama, al pretender quitarles el pétalo de una rosa, aumentando un poco los impuestos, y tuvo que retirar su propuesta para que lo apoyaran en sacar adelante el presupuesto.
El señor Buffett dio datos concretos que hablan de la desigualdad que existe en su país, indicando que él, que gana millones de dólares en la especulación, a la que llama eufemísticamente gestión de inversión, paga, como máximo, 15% de impuestos, mientras que algunos de sus empleados asalariados han de pagar 36% en promedio y algunos llegan hasta 41 por ciento.
También explicó que en 1992 los más ricos pagaban una tasa impositiva de cerca de 30%, en cambio, en 2008 ya sólo pagaban 21 por ciento. Esta baja de impuestos estaba supuestamente condicionada a la creación de empleos y, según él, dicha creación en nada ha correspondido a la baja de impuestos. Refiriéndose a esto, comentó que siempre es bueno tener amigos en puestos altos.
Propuso que se suban los impuestos a los más ricos, incluyendo las utilidades por dividendos y ganancias de capital, y terminó diciendo que él y sus amigos han sido largamente mimados por el Congreso y que es hora de revertir la situación.
En relación con este último punto, según los medios de comunicación, tanto Alemania como Francia próximamente propondrán la imposición de una tasa sobre las operaciones financieras, propuesta que ya había sido tratada en la reunión del G20 hace dos años y nuevamente en mayo del año pasado. Se espera que al estar de acuerdo ambos países, que son los que hoy en realidad gobiernan económicamente a Europa, pueda llevarse a cabo este proyecto para frenar la especulación.
Ahora que nuestro Congreso va a revisar la Ley de Ingresos, sería muy conveniente que tomara en cuenta la enorme desigualdad que hay en este país, donde el uno por ciento más pobre gana 117 veces menos que el más rico, según la última encuesta gubernamental, e hiciera alguna propuesta de aumento de impuestos para los más ricos, incluyendo las tasas impositivas crecientes a las ganancias de capital y la bolsa.
La solución de lo que está pasando no es más austeridad, sino mayores recursos vía el incremento de las tasas e incluir todos los ingresos en el pago de impuestos.
