Sin muchas novedades, los mercados siguen con alta volatilidad
En buena parte es el clima que siembra una tendencia de baja. El bono del Tesoro estadunidense a diez años, debajo de dos por ciento.
En el último párrafo de la Consejería de ayer escribí que no dudaba que en los meses próximos viésemos una recaída en los mercados y lo sigo pensando. Las bajas de ayer aunque importantes y mucho, no son tal recaída, sino parte de esta primera fase aguda de la tendencia general. Insisto en que en periodos como el que transcurre no es fácil encontrar cosas positivas para entusiasmarse y con frecuencia encontramos razones para generar episodios que parecen predecir el fin del mundo.
Si buscamos razones para las bajas de ayer, encontraremos que en esencia no hay muchas novedades. Todos estamos preocupados por el crecimiento de la economía global, todos estamos preocupados por la deuda europea, muchos piensan que las autoridades financieras y económicas en los países de mayor peso específico en la economía del mundo tendrían que ser más agresivos en sus decisiones de política económica y muchos deciden hacerse a un lado en espera de mejores momentos para invertir. Todo lo anterior es válido, al menos parcialmente, pero en conjunto no forman un buen escenario y eso es lo que ve el mercado (o sea nosotros).
Como ya he repetido en varias ocasiones que mi postura de tiempo atrás es que esto es un mercado con tendencia bajista, pues recomiendo adaptarse a las circunstancias, de tal suerte que aunque me “mueven el piso” al igual que a todos los demás, las bajas de 4% y 5% en los índices de los mercados en Estados Unidos, no me extrañan y me abren la posibilidad de participar en el corto plazo. Lo que ocurre en el mercado mexicano es similar, aunque a nivel del IPC los movimientos son menores, si bien considerando acciones en lo individual hay movimientos de cuatro, cinco y seis por ciento en un día, en ambos sentidos, lo que sí presenta alguna oportunidad de operación, principalmente en acciones de volumen fuerte, pues son las que permiten una participación rentable o bien una salida no demasiado “golpeada” si es que el objetivo planteado no se alcanzó.
En cualquier caso, diría que considerando que estamos en una tendencia de baja y en una de sus fases de alto desconcierto, en el IPC mexicano a una baja de 4,738 puntos (13%) en seis días, bien corresponde un alza de 3,251 puntos (10%) en siete días y ahora (ayer) una baja de 5%, en un día. Esto es lo que ha ocurrido en dos semanas y garra de operación y sí que ha dado oportunidades para participar en uno y otro sentido. Imagínense lo que ha pasado con las acciones en lo individual. O más bien, no hay que imaginarlo, basta con seguirlas a través de los diversos mecanismos que hoy se encuentran a la disposición del público, varios de ellos en forma gratuita. Eso es a lo que me refiero con adaptarnos a las circunstancias. No es tan complicado.
La contraparte de los mercados accionarios y de otros activos considerados como “riesgosos” (al final todo es riesgoso) es el mercado de bonos, principalmente el de Estados Unidos, con todo y que ya no son “AAA”, según Standard & Poor’s (insisto en no confundir al “mensajero” con el “mensaje”) y ayer, por primera vez en 60 años, la tasa del bono del Tesoro a diez años (que es un benchmark usado por todos)se colocó por debajo de 2%, lo que implica que muchos, pero muchos alrededor del mundo prefieren recibir tan bajo rendimiento —considerando el plazo de esos títulos— con tal de evitar los riesgos que supone una posible caída en la economía. Si están en lo correcto o no, es cuestión de tiempo para saberlo.
A mí me parece que aunque la situación es grave, no se parece a lo que ocurrió en los primeros meses de la era “postLehman”, de la que todos espero hayamos aprendido algo en términos de cómo reaccionar ante crisis agudas de confianza, que van más allá de la percepción que, aunque sé que es la que define a la realidad, no me cabe duda que también sufre filtraciones que se presentan por las circunstancias del momento. Así las cosas creo que en tanto se aclaran las cosas que ayudarán a definir el largo plazo, creo que la mejor opción que tenemos es aprovechar las opciones que ofrece el corto, a veces cortísimo plazo, como las que traté de describir dos párrafos atrás. Suerte.
