Santaolalla

Fue productor de Café Tacvba, y después nuestro maestro y amigo: ¡Feliz cumpleaños!

Hace unos años, en el Festival de Cine de Guadalajara, me invitaron a presentar a Gustavo Santaolalla al público que asistía al Auditorio Telmex, para que el músico argentino recibiera un merecido homenaje por su exitosa carrera artística. Yo pensé que sólo tenía que pararme frente a un micrófono y decir: “Buenas noches, con ustedes ¡Gustavo Santaolalla!”. Pero no. Me avisaron unos minutos antes de salir que debía decir unas palabras respecto a Gustavo, ya que yo lo conocía de tiempo atrás y quién mejor que un integrante de Café Tacvba para hacerlo.

Es una situación extraña la que vivimos los músicos rockeros que nos volvemos famosos. De repente tenemos que cubrir todas las áreas posibles del show business, y cumplir con el papel de conductor, actor, relaciones públicas y, cual político en campaña, amigo de todos los niños (y niñas) y ancianitos (y ancianitas).

No importa si somos tímidos o extrovertidos, debemos cumplir el papel que se nos asigna en esta maquinaria que es el “ser famoso”. No importa que, al principio de todo, yo lo único que quería era tocar la guitarra y componer canciones que transmitieran algo al escucha.

Así que cuando me pidieron que dijera unas palabras respondí que, en ese momento, no me sentía a gusto hablando en público y menos si este público constaba de diez mil personas. Tampoco ayudaba que no había preparado un discurso de antemano. “Son sólo unas cuantas palabras”, me insistieron, “¿puedes hacerlo?” Y como me ha pasado muchas veces, dije que sí, aunque no quería.

Salí al escenario, me acerqué al micrófono y sólo dije esto que se me ocurrió tras bambalinas: “Conozco a Gustavo desde hace más de 20 años. Primero fue nuestro productor, luego se convirtió en maestro y amigo. Con ustedes Gustavo Santaolalla”.  Gustavo salió y dio un discurso de agradecimiento. Al verlo, minutos después, ya en camerinos, me abrazó y me dijo: “deberías tomar un curso de oratoria”.

Me reí, pero sabía que lo que me había dicho Gustavo no era un chiste. Luego me enojé (a solas) y, tiempo después, me puse triste.

¡Chale! ¿Cómo que un curso de oratoria?

Claro, hubiera podido decir muchas cosas de mi relación con Gustavo. Comenzando por la forma en que se acercó a Café Tacvba para decirnos que éramos un grupo muy interesante y que él abogaría por nosotros para que firmáramos en alguna disquera importante y grabáramos nuestro primer disco. Pude haber hablado de las veces que me acerqué a él en busca de consejo, sabiendo que ningún familiar cercano a mí había vivido lo que yo estaba viviendo: la vorágine de las giras, la fama y el rocanrol. Podía haber hablado de muchas cosas para presentarlo, pero sólo dije unas cuantas palabras, quedándome corto con lo que pude haber expresado. Me faltaba tomar un curso de oratoria, pues.

Es fácil enojarse cuando alguien te da un consejo no pedido. Tal vez sea que los mexicanos nos andamos por las ramas y los argentinos dicen las cosas como son, sin tapujos.

Conforme pasó el tiempo, entendí que Gustavo no había querido ofenderme. Para él las cosas se tienen que hacer bien o, por lo menos, lo mejor posible.

Entendí, o quise entender, que Gustavo quería ayudarme, notaba una carencia en mí, y me instaba a trabajar más en esa área.

Recordé que así era cuando, antes de grabar un disco, empujaba a Café Tacvba a ensayar más, a componer más, a dar un paso adelante, aunque pensáramos que ya lo habíamos dado.

Gustavo se aplica a sí mismo este rigor, de modo que todo lo que emprende lo hace bien.

Escribo sobre Gustavo, pues el día de hoy cumple 60 años y los celebra en su natal Buenos Aires con un festejo a lo grande. Me hubiese gustado estar ahí y darle un fuerte abrazo. A los que no podíamos asistir nos pidieron que mandáramos un video con un saludo y una felicitación. Prefiero honrarlo con letras, sin tener que hablar.

Como ven, no puedo sumar mucho a lo que aquella vez dije: Gustavo fue nuestro productor, pero se convirtió en maestro y amigo.

¿Quién más que un amigo, o un maestro, puede recomendarte algo así, tomar un curso de oratoria? que por cierto, el mentado curso, aún no lo tomo.

¡Feliz cumpleaños, Gus!

Temas: