¿Y ahora qué? II
El PRI ya no tiene pretexto para seguir deteniendo la reforma laboral.

David Páramo
Padre del análisis superior
Ayer le decíamos en este espacio que el PRI ya no tiene ningún pretexto para seguir deteniendo la reforma laboral que, en el fondo, la frenan porque quieren seguir privilegiando los intereses de los líderes sindicales en contra de patrones, trabajadores y, en general, del desarrollo de México.
Coincidentemente, la Secretaría del Trabajo publicó un desplegado en el cual no únicamente hacen un recuento de lo que ha venido pasando con la reforma laboral. Como que hay una iniciativa de los diputados del PRI que tiene el voto incondicional de los legisladores del PAN y que el pretexto de Francisco Rojas de que se deben tener dictámenes para convocar a un periodo extraordinario de sesiones, que en el caso de la reforma laboral fueron hechos por los propios priistas.
El desplegado, que conmina a los priistas que están reunidos desde ayer en Playa del Carmen para preparar la agenda del próximo periodo de sesiones, termina diciendo: “Llegó la hora de definiciones. En la democracia se gana con el apoyo de las mayorías, y no con el temor de las minorías” en una clara referencia a que el PRI está intentando bloquear la iniciativa de reforma laboral para preservar los privilegios de los líderes sindicales, que no de los sindicalizados, como una forma de corrupción o un intento de mantener prácticas electorales corporativas.
La actitud de los legisladores del PRI, como Rojas, que con cuentas antidemocráticas y en contra de la mayoría de los mexicanos pretenden ayudar a las aspiraciones de su líder Enrique Peña Nieto, se opone a una iniciativa de su propio partido que, como señala la Secretaría del Trabajo en su desplegado plantea:
Crear nuevas forma de contratación que den acceso al empleo, principalmente, a mujeres y jóvenes. Generar mecanismos de inclusión laboral para los grupos vulnerables. Incluir fórmulas de productividad para mejorar salarios y crear riqueza. Evitar el abuso de la subcontratación, conocido como outsourcing. Fortalecer la seguridad e higiene en los centros de trabajo para prevenir accidentes y enfermedades.
Propiciar una mayor transparencia y democracia al interior de los sindicatos que, sin lugar a dudas, es el punto que están defendiendo de una manera repugnante algunos dirigentes del PRI.
Reducir la duración de los juicios laborales para una pronta impartición de justicia. Gran parte de la responsabilidad de que hoy los trabajadores sea, contratados sin prestaciones, es decir, por honorarios es que un juicio laboral dura en promedio más de 35 meses lo que no sólo daña al trabajador sino que genera costos excesivos para los patrones.
Se tiene que ser muy mezquino o estar totalmente vendido a los intereses más retrógrados de México para seguir tratando de detener la reforma laboral.
Pobre Santiago
Andrés Manuel López Obrador y Santiago Creel son una suerte de almas gemelas. Los dos están obsesionados con ser el Presidente de la República y no logran reponerse del fracaso que tuvieron en las elecciones de 2006.
Si el hombre que dejó su lugar en el Senado, incumpliendo a quienes votaron por él, perdió la interna del PAN en contra de Felipe Calderón fue por frívolo y desleal. Estaba más preocupado en salir en la prensa del corazón que en hacer su trabajo. En este año demostró que le importa más su aspiración personal que cumplir a quienes le contrataron como miembro del Senado.
Su nueva ocurrencia es exigir a Ernesto Cordero que renuncie a la Secretaría de Hacienda o a su aspiración de ser candidato de Acción Nacional a la Presidencia de la República.
En la infinita frivolidad e irresponsabilidad de Creel no cabe la idea de que si el titular de las finanzas públicas renuncie en un momento en el que el mundo se avecina a una crisis más profunda que la vivida en 2008.
Lo que el gobierno tiene que hacer es evitar cometer errores que generen más incertidumbre. La simple presencia de Cordero, quien a diferencia de Creel es un operador serio y confiable, disminuye los riesgos para la economía mexicana. No debe olvidarse que la pareja que forman el secretario de Hacienda y el gobernador de Banco de México, Agustín Carstens, son una garantía de buen manejo de la situación internacional.
Más allá, en estos momentos Cordero y el sólido equipo de Hacienda tienen que estar ocupados en el presupuesto para el año próximo. Sin embargo, el pobre Santiago no alcanza a ver más allá de su obsesión personal.
No impunidad
La poco creíble defensa que pretenden hacer los abogados y “porristas acoplados” de Gastón Azcárraga en torno a las denuncias penales interpuestas tanto por el SAT como por Banorte es francamente ridícula.
Dicen que no se ha acusado a Grupo Posadas. En el caso fiscal es una denuncia en contra del Consejo de Administración y directivos de Mexicana de Aviación, algunos de ellos están en la cadena hotelera.
También aseguran que no han sido notificados. En el caso de las denuncias presentadas por el banco que dirige Alejandro Valenzuela y otras instituciones por supuesto que han sido notificados e, incluso, sus abogados (que ahora también la juegan de voceros) han cometido errores no sólo graves sino muy costosos.
Mientras todo esto pasa, Posadas sigue sin conseguir un inversionista, en gran medida por su pérdida de calidad moral, que los rescate de sus deudas y CMA sigue caminando hacia la quiebra a pesar de las fantasías de algunos.