Showtime!!!
Hoy los precandidatos no tienen un mentor o un maestro, sino un asesor de imagen.

Rafael Álvarez Cordero
Viejo, mi querido viejo
Cuando se reúne el Consejo de Administración de una empresa para elegir al nuevo presidente, se toman en cuenta sus antecedentes, sus logros en los puestos que ha desempeñado y su vida personal. Ocurre lo mismo para elegir al rector de una universidad, se ponderan su preparación académica, sus merecimientos científicos, su pensamiento, y se toma la decisión correcta.
Pero cuando se busca al individuo que pueda ser Presidente de una nación de 115 millones de habitantes, lo que importa es el show, lo que interesa son las apariciones en prensa, radio y televisión, el maquillaje ante las cámaras, el ángulo apropiado y los dichos o las frases ocurrentes, que son recogidas ávida y tontamente por los reporteros. Es show time.
Hoy los suspirantes precandidatos no tienen un mentor o un maestro, sino un “asesor de imagen”, porque hoy es más importante la corbata de seda que las ideas claras en la cabeza, importa más la frase ocurrente o el chascarrillo que los valores, los principios, los proyectos y las propuestas. Es showtime.
Y ahí tenemos a los precandidatitos (así, con minúsculas) del PAN, que no cumplen las encomiendas que tienen en este gobierno pero ya sueñan con Los Pinos. Algunos, como Javier Lozano, ya tiraron la toalla, pero los demás se empeñan en hacer su show.
Y es lamentable que se gaste tanto tiempo y dinero inútilmente. Así, Ernesto Cordero se exhibe en Guanajuato con simpatizantes, dice chistes, sonríe, y olvida sus obligaciones: capear la turbulencia financiera mundial que nos afecta y elaborar el presupuesto. A su vez, Santiago Creel —que tuvo la honestidad de renunciar al Senado—, desde Guanajuato habla mal de los demás, les pide que renuncien y espera que el ex presidente Fox no diga barbaridades. Todo es showtime.
Por su parte, Josefina Vázquez Mota se gasta una millonada en un “informe-destape”. ¿Qué tiene que informar? Ella es coordinadora parlamentaria y nada más. ¿Cinco millones para decir que sí trabaja? ¡Es su obligación!. Todo es show time.
Y qué no decir de Alonso Lujambio (complejo de Gulliver), Emilio González (etilimacho) y Manuel Espino (resentido universal). Son tan ridículos sus desplantes, tan lamentables sus shows y tan pobres sus números en las encuestas, que no vale la pena analizarlos
En el lado del perredismo la batalla, tanto por encima como por debajo del agua, está cada vez más reñida. Los lugartenientes de Andrés Manuel López Obrador y Marcelo Ebrard hacen sus respectivos shows, no tanto para promover a sus jefes como para denostar al oponente. López Obrador escenifica la centésima representación de “nosotros los pobres y ustedes los traidores” y rompe el record Guinness de monotonía electoral, en tanto que Marcelo Ebrard dice que no se destapa aunque sí se destapa. Es showtime.
Y en el PRI las cosas, al menos por encima, están bastante planchadas, porque la diferencia entre Manlio Fabio Beltrones y Enrique Peña Nieto es casi insuperable, y si algo se puede reconocer es que, al menos hasta este momento, ninguno ha hecho un show mediático, aunque sus seguidores estén activísimos.
¿Cuándo escucharemos propuestas, proyectos, ideas, de los suspirantes? No sabemos porque, por ahora, todo es simple y lamentable show time.
*Médico y escritor