Las reacciones inmediatas y las no tanto
A las bajas no se les puede decir que no. Son horribles, pero no insalvables.
Alguien me dijo ayer que las medidas tomadas por los líderes políticos a los que aludí en la Consejería de ayer, no habían sido bien recibidas por los mercados. La respuesta fue que en primer lugar, escribí que pensaba que eso no era lo que los mercados esperaban y si usted, amigo lector, me favoreció con su lectura, hice explícito este punto de vista.
Lo siguiente que dije es que me parecía muy pronto para emitir una respuesta al respecto en términos absolutos (si gustaron o no gustaron, las decisiones que conocemos), lo que me llevó a decirle a mi interlocutor que estamos malamente acostumbrados a esperar que la reacción de los mercados a cualquier cosa, sea de inmediato. Sé de sobra que los mercados reaccionan con violencia, en ocasiones a pedazos de información que después de digerirla no resulta tan importante y solían tomarse para ello algunos días
Por último dije que mi opinión sobre algún tema era eso y en ocasiones coincidía con la de la mayoría y a veces no añadiendo que lo que ocurre en los mercados siempre es una cuestión de multitudes y que hay que tenerlo claro, si bien también he aprendido que de tiempo en tiempo, la mayoría es sólo la mayoría y no necesariamente tiene la razón y que ir en contra de ello puede rendir frutos muy apetitosos, riesgo mediante. Pienso que esta última condición es posible.
En cualquier caso la operación de ayer no fue del todo mal —expectativas mediante— y creo que fue más acorde a una jornada de análisis que de acción, lo que puede parecer un tanto extraño después de haber tenido en los días recientes movimientos de operación frenéticos. Lo de ayer, partir de los hechos sugiere que todos requerimos de algún tiempo para poner las cosas en su lugar y darles la dimensión apropiada, lo que no es fácil de por sí y menos cuando eso ocurre en tiempos como los que corren y claro, con lo que esto suponga de persona a persona.
Usted conoce mi postura. El mercado tiene una tendencia bajista. Los últimos días o semanas la trayectoria se agudizó e hizo ver las cosas peor de lo que están, lo que es normal. Cuando las cosas van bien hay momentos en que a uno le parecen que son sensacionales y cuando estamos en el camino de los malestares (estar mal) ocurre que hay días o rachas en que uno preferiría no haberse levantado de la cama, sabiendo que eso no es viable. Son esos momentos en que hasta lo bueno, se filtra de manera negativa; ejemplo: los ingresos aumentaron y la reacción es que vamos a tener que pagar más impuestos. Y sí, pero el flujo de efectivo mejoró, aunque resulta difícil verlo de esa manera.
Los mercados a la baja son ambientes en los que no resulta fácil ver el lado bueno de las cosas. No es cuestión de imaginación. Los hechos llevan a esa percepción, que se ve avalada por la realidad y hay que actuar en consecuencia. Ver el lado positivo no supone negar la realidad. Ser optimista no es dejar de ser crítico y analítico, como disentir no es estar en contra.
No hay que perder de vista que en los mercados a la baja las reacciones a la alza son oportunidades para vender y perder menos y par quien tiene más habilidad y estómago, para comprar y ganar algún rendimiento, atractivo; de ello dan fe los movimientos de los últimos días. Es posible que el alza continúe un rato más, lo que no signifique que la tendencia general haya cambiado. Lo que tampoco es tan grave ni tan sorpresivo.
Como los temas globales no están resueltos y no son fáciles de sacar adelante y en lo personal no creo en soluciones mágicas ni en rescates galácticos, no me extrañaría ver alguna recaída feroz en los próximos meses. Hay espacio para la operación de corto plazo, rentable y divertida. Siempre y cuando los entienda y tenga recursos financieros para operar, se vale todo. Hoy los mercados ofrecen opciones y mecánicas operativas para navegar en cualquier tipo de océano bursátil y con cualquier clima. Pero una vez más es cuestión de habilidad (conocimiento y recursos) y estómago. No exceda sus capacidades. Suerte, para la Sub 20 también.
