No hay duda.
Una revisión a las finanzas públicas de estados y municipios justificaría nuevos y urgentes controles a su endeudamiento.
Pero, ¿quién se atreve a proponerlo a menos de un año de las elecciones presidenciales?
Hacienda ya encendió los focos amarillos, tirándole a rojo: ¿Acaso el secre-didato, Ernesto Cordero, querrá echarse ese trompo a la uña y apretarle las tuercas a 31 virreyes (perdón, gobernadores)? ¿Se puede entrar en colisión con dos mil 439 alcaldes y luego ganar la candidatura del PAN a la Presidencia? ¿O es que Cordero está considerando que un pleito necesario y monumental puede ser una salida que lo lleve a perder ganando?
El problema de Cordero es la lana.
En cuatro años, estados y municipios duplicaron sus deudas.
En 2007 representaban 10.3% del total nacional. Hoy, el fardo financiero se duplicó. Además, nueve de cada diez créditos contratados por los alcaldes no tienen el aval de “sus” gobernadores.
Ahí está el detalle, diría el homenajeado Cantinflas. Nadie predijo en 2000 que el descontrol de la deuda pública de estados y municipios sería en 2011 una de las hijas impresentables de la democracia mexicana y de los (des)gobiernos divididos. Góbers de un partido y alcaldes variopintos.
Mala administración, poca liquidez y deterioro presupuestario son las constantes en las finanzas del México mágico. En política, el de atrás paga con la lana de los (des)gobernados.
Hidalgo, Coahuila, Tabasco y Zacatecas son los únicos gobiernos que han avalado contratación de créditos de sus municipios. En el resto de las 27 entidades, los alcaldes se van por la libre.
En el hit parade del desmadrito financiero, hay quienes están peor que otros.
Cuernavaca es botón de muestra. El gasto corriente del municipio gobernado por Manuel Martínez Garrigós —quien se proclama discípulo de Enrique Peña Nieto— ya mereció tarjeta amarilla de las calificadoras de riesgo. Se endeuda más y eleva el gasto corriente: 18%, entre junio de 2009 y junio de 2010, señala la calificadora Fitch.
La deuda de Cuernavaca es superior a sus ingresos disponibles. La amortización de un crédito reciente (capital más intereses) por 600 millones de pesos representa casi la mitad del total de las participaciones federales que recibe la ciudad de la eterna primavera.
Fitch también registra descensos en la calidad crediticia de otros municipios, como Benito Juárez (Cancún) (QR); Bahía de Banderas (Nay.); Coatzacoalcos (Ver.); Guasave (Sin.); Manzanillo (Col.); Matamoros (Tamps.); General Escobedo, Santa Catarina y Guadalupe (NL); San Juan del Río (Qro.); Tlajomulco (Jal.), y Uruapan (Mich.). El DF mantiene (a ver por cuánto tiempo) una calificación AAA+, de las más altas en calidad crediticia. En eso sí, Marcelo Ebrard anda mejor que Barack Obama.
MONJE LOCO: Reunidos hasta el viernes en Playa del Carmen, los diputados del PRI, coordinados por Francisco Rojas, podrán inspirarse en el azul turquesa del Caribe y hablar de todo lo necesario para que México tenga una economía fuerte, claro, comenzando por la suya. Desde Cozumel, de vacaciones, el Presidente nomás los mira. Ya se sabe, ya se supo.
Twitter: @JoseCardenas1
