¿Y ahora qué?

Un grupo del PRI busca mantener los privilegios de los líderes sindicales.

David Páramo

David Páramo

Padre del análisis superior

Es ridículo, desde cualquier punto de vista, decir que tienen que hacerse foros para que trabajadores, patrones y gobierno opinen sobre la reforma laboral. Es un tema ampliamente debatido y en el que, evidentemente, existe un gran consenso.

Vamos, aquellos quienes hablan de que México debe contar con un plan de contingencia para enfrentar la crisis financiera internacional deberían ser los principales promotores de una reforma laboral.

Desde el punto de la estabilidad económica, control de la inflación y férreo control sobre el sector financiero, no existe ninguna duda de que la administración de Felipe Calderón ha tomado las medidas correctas. Todas las demás que se digan son acciones más destinadas a tratar de calmar el sector financiero o enviar señales políticas correctas que a evitar efectos de una crisis internacional.

Hay una clara muestra de que son más los legisladores quienes están a favor de una reforma laboral. El PAN no sólo elaboró una iniciativa que comprendía los consensos de todas las iniciativas que han sido presentadas durante los últimos años (algunas por partidos que ya ni siquiera existen) sino que todos los diputados de ese partido firmaron la propuesta que hicieron los senadores del PRI.

En diciembre de 2010 la reforma laboral fue parada porque Claudio X. González, un verdadero emisario del pasado empresarial, hizo creer que había dudas sobre el tamaño de la jornada laboral.

Cuando se paró en la Cámara de Diputados el segundo intento de reforma laboral el pretexto de los priistas, capitaneados por Francisco Rojas, fue decir que si se aprobaba la iniciativa habría dos ganadores que se oponen a su proyecto político particular.

Aseguraba que lograr una reforma laboral sería benéfico para las aspiraciones de Manlio Fabio Beltrones (que eso es meramente tolerable para los priistas) y, especialmente, de Javier Lozano Alarcón. En la mente de este grupo de priistas el secretario del Trabajo apostaba todas sus aspiraciones presidenciales logrando una reforma de este tipo. Ahora que Lozano renunció desde hace varias semanas a sus aspiraciones, ¿cuál es el pretexto? Evidentemente el grupo que impulsa a Enrique Peña Nieto no está tratando de frenar las aspiraciones del líder del Senado de la República.

La realidad pura y llana es que los seguidores de este grupo que se vende como un nuevo PRI buscan mantener los privilegios, indebidos, de los líderes sindicales. Los únicos que ven afectados negativamente sus intereses son los líderes sindicales. Las iniciativas de reforma, del PAN y de los senadores del PRI, permiten que los jóvenes obtengan trabajo con mayor facilidad; que se genere una mayor productividad para las empresas; que los patrones encuentren incentivos para contratar formalmente a más trabajadores y que el país crezca.

Ese grupo del PRI, escondiéndose en pretextos ridículos, pues no ha convocado a las mesas de trabajo, plantea mantener el asqueroso contubernio con líderes sindicales y su capacidad de movilización política.

Grupo Posadas

Los hechos siguen dando la razón a lo publicado en esta columna. Desde hace ya varios meses le habíamos adelantado que las denuncias penales se convertirían en una constante para los ejecutivos y miembros del Consejo de Administración de Mexicana de Aviación (que se repiten en Grupo Posadas), puesto que hay una gran cantidad de evidencias de que actuaron fuera de la ley.

Por un lado están las acciones legales de Banorte, dirigido por Alejandro Valenzuela, y algunas otras instituciones de crédito. Como le hemos informado les acusan de haber dispuesto indebidamente de los recursos de un fideicomiso que tenía como finalidad garantizar el pago de un crédito.

Como le informamos oportunamente, cuando se dio este crédito se hicieron por lo menos dos grupos de irregularidades. El primero fue que entregaron información falsa para obtener los recursos, como queda demostrado incluso con comunicados al mercado de valores.

El segundo grupo tiene que ver con prácticas criminales. La forma de garantizar el pago de créditos bancarios era depositar los recursos en un fideicomiso; sin embargo, los administradores de Mexicana no sólo depositaron el dinero en otras cuentas, sino que, además, drenaron recursos.

Algo similar hicieron en contra del fisco. Aproximadamente la mitad del precio de un boleto de avión son impuestos y derechos que la línea aérea debe entregar a la autoridad. Como le dijimos, en los últimos meses los funcionarios de Mexicana, que hoy están en Grupo Posadas, “se clavaron” estos impuestos y el Servicio de Administración Tributaria interpuso una denuncia penal en contra de estas personas, tal y como se las habíamos anticipado.

Segunda casa

Gerardo Gutiérrez Candiani cree que tiene que decir cualquier cosa que pase por su cabeza para ver si así gana respeto y autoridad como líder de Coparmex. Se le ocurrió recomendar que el Infonavit dé créditos para una segunda casa como una medida para reactivar la economía.

Quizá, como está muy atrasado de noticias, sigue creyendo que ése fue uno de los motores más importantes para la recuperación de España; pero no se da cuenta que una de las muchas cosas que hoy tienen postrado a ese país, es precisamente el exceso de deudas hipotecarias.

Más allá, se trata de una medida que no reactivaría la economía, puesto que si la compra de vivienda ha venido frenándose no es por falta de créditos, sino por desconfianza de la población.

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