Huele a una nueva crisis

El titular de la SHCP dijo que instrumentará medidas adicionales para enfrentar

Reza un dicho popular: “Las desgracias nunca llegan solas”. Luego de la noticia de que en México el número de pobres se incrementó en tres millones 200 mil personas entre 2008 y 2010, puesto que pasamos de tener 48 millones 800 mil, en el primero de esos años, a 52 millones en el segundo, la Secretaría de Hacienda se dispuso a prevenirnos de la posible llegada de una nueva crisis económica.

El omnipresente secretario Cordero se dio tiempo —el pasado domingo— de asistir a Guanajuato para promover su candidatura a la Presidencia, así como anunciar en vivo, por internet, que el gobierno federal instrumentará medidas adicionales para enfrentar lo que llamó: “el choque financiero internacional”.  

Entre las medidas que pretende tomar está el evitar que las entidades federativas solucionen sus problemas de endeudamiento interno, “redireccionando recursos federales del Presupuesto de Egresos”, que está próximo a discutirse.

Dicho en lenguaje común, es la advertencia de que ya comenzó la batalla entre Hacienda y la Cámara de Diputados para aprobar el gasto público del 2012 —año político-electoral—.

El gobierno del presidente Calderón, lanzó su primer golpe: pretende evitar que los estados y el DF se lleven más recursos financieros, para impedir un mayor gasto que influya en el ánimo de los votantes.

Aprovechando que la semana pasada la Bolsa Mexicana de Valores sufrió “una contracción importante pero moderada” (sic) de 12.88% y que las Bolsas de Brasil y Chile sufrieron lo propio, del orden de 20.47% y 14.24%, respectivamente, Cordero advirtió que la incertidumbre financiera que tiene sus orígenes en Europa y EU habrá de exigir nuevas medidas para preservar la estabilidad financiera del país.

El problema de este asunto es que se percibe efectivamente una incertidumbre en los mercados financieros, que puede hacer estallar una crisis de consecuencias incalculables. En las últimas semanas, los bancos comenzaron a modificar las condiciones financieras de sus créditos hipotecarios, para abandonar la práctica de prestar a tasa fija y comenzar a variar los intereses a lo largo de los plazos de pago. Si el crédito se encarece y dificulta, la contracción económica será un hecho.

Pero parece que la prioridad de la agenda monotemática del gobierno de Calderón es impedir perder las elecciones el año venidero y ha lanzado a Ernesto Cordero —amordazado y con un peso enorme a cuestas— a buscar una candidatura que se percibe cada día más frustrada.

Al tiempo que Cordero golpea al PRI, diciendo que “chango viejo no aprende maroma nueva”, anuncia que, en vías de una medida emergente de carácter financiero, procurará que las entidades federativas gasten menos y sean más responsables.

¿Cómo piensan Calderón y Cordero poder salir victoriosos de las negociaciones del Presupuesto de Egresos, con una Cámara controlada por su principal adversario? ¿Cómo evitar este conflicto de intereses políticos?

La verdad es que se antoja imposible. Cordero haría bien en pedirle al Presidente que lo releve de cualquiera de las dos cargas que le ha impuesto, pues la crisis que se asoma no parece sencilla y las finanzas nacionales pueden verse envueltas en una nueva vorágine.

Y si no lo creen, volteen a ver lo que pasa en Inglaterra, Chile, Grecia o en las comunidades de los países árabes.

        *Doctor en Derecho y profesor de la UNAM

            contrerasdf@gmail.com

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