Constituciones (I)

La de 1824,

En esta época de turbulencia política global, nuestro país no es la excepción. Cuando la política va mal, marcha mal la economía y los temores invaden a los centros mediáticos del poder, a esto agreguemos la inseguridad pública y la violencia extrema que nos agobia —el resultado lo conocemos— todos los días, pues somos presa fácil de la incertidumbre al percibir la vulnerabilidad del Estado Mexicano.

Por ello fue gratificante asistir al evento inaugural del Museo de las Constituciones de México, ubicado en las calles del Carmen y San Ildefonso en el Centro Histórico.

Este proyecto fue ideado por el ya fallecido tratadista del derecho, el doctor Emilio O. Rabasa, y el prestigiado constitucionalista Diego Valadés.

El rector de la UNAM, José Narro Robles, consolidó este proyecto, encargándole la tarea al doctor Jorge Carpizo y al licenciado Luis Raúl González Pérez; presidente y secretario ejecutivo del Consejo Consultivo del Museo.

Marcelo Ebrard,  jefe de Gobierno de la ciudad, sensible a las ideas progresistas de los académicos universitarios, encargó a la doctora Alejandra Moreno Toscano, responsable del Centro Histórico, asignar un inmueble para remodelarlo y usarlo en tan noble propósito: compilar y recopilar información y documentos bibliográficos para tener amplios testimonios materiales para construir el edificio histórico de nuestras constituciones.

La de 1824 “es el acta de nacimiento de México”; la de 1857, la Carta Magna que contiene  “la conciencia de nuestro ser nacional”, y la de 1917 representa “el primer brote universal a favor de la justicia social”.

En este evento, Ebrard Casaubón reflexionó sobre la necesidad de que al andamiaje constitucional del país le falta otorgarle facultades plenas a los ciudadanos del DF. Abrogados en  1928 por el entonces presidente Álvaro Obregón. Esto es, se debe permitir que se convierta en un estado más de la República Mexicana y, consecuentemente, tenga una Constitución local que contenga y delimite derechos y obligaciones de autoridades públicas y gobernados.  Ebrard convocó al senador Manlio Fabio Beltrones a realizar esta tarea legislativa, para que el Distrito Federal no tenga ciudadanos de segunda, que viven en una ciudad de primera.

Con estas líneas sobre el tema de las constituciones y su origen en la historia de la humanidad, de manera sintética comento la importancia de tan singulares documentos en la vida de todas las naciones que se precien de ser democráticas y que, por encima de todo, pretendan vivir en paz con orden, progreso y justicia.

Estimado lector, por razones de espacio editorial el tema se desarrollará en cinco entregas semanales. Ruego su comprensión.

        *Abogado y político

            jcsanchezmagallan@hotmail.com

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