Se debe ir

Eduardo Pérez Motta tendría que renunciar a la presidencia de la Comisión Federal de Competencia, pues ha perdido autoridad moral.

David Páramo

David Páramo

Padre del análisis superior

Muchísimo más allá de los recursos legales que van y vienen entre empresas y comisionados de la Comisión Federal de Competencia (CFC) por la posibilidad de que su presidente participe en el tema de la multa millonaria que le aplicaron a Telcel, el tema de fondo es el mantenimiento de Eduardo Pérez Motta como presidente de ese organismo.

El fondo son las actitudes profundamente equivocadas y arrogantes que ha tenido este servidor público durante los últimos meses, puesto que parecería que llegó a creer que la CFC era él y no un grupo de expertos que deben estar en contra de las prácticas monopólicas.

La base de los comisionados que se oponen a que sea parte de este proceso es que hizo declaraciones a nombre de la CFC que, en realidad, eran opiniones personales; así como que ventiló asuntos que no habían pasado por el pleno o por los implicados, violando principios mínimos.

¿Era la primera vez? Evidentemente no.

Pérez Motta fue enamorándose de su imagen en la televisión; se embelesó oyendo su voz en la radio porque él mismo creía que su autoridad moral era suficiente para inhibir prácticas monopólicas.

En el fondo se trataba de un ego mal manejado. No comprendió que él era un miembro de la junta de gobierno de la CFC (ciertamente el presidente, pero se trata de un órgano colegiado) y que no podía tener capturados a los comisionados, puesto que no eran sus subordinados, sino sus pares.

Ocuparía demasiado espacio contar todas las veces que bloqueó a los comisionados a emitir opiniones en medios de comunicación. No olvide que Pérez Motta se ha defendido diciendo que no hablaba a nombre de la CFC, sino que eran opiniones personales.

Se trata de una falsedad, puesto que si se analizan las entrevistas que dio durante los últimos años, parecía que hablaba ex cathedra y como si fuera el vocero oficial de este organismo.

No fueron extrañas aquellas veces en que les impidió a comisionados acudir a foros públicos y seminarios, puesto que él se asumía como el único que podía hablar a nombre de la CFC.

Hay quienes dicen que a raíz del estallido de este escándalo Pérez Motta ha tratado de encontrar el camino de la reconciliación con los demás comisionados y hasta quieren creer que con el cambio que se dará el próximo 14 de septiembre, donde terminará el periodo de uno de los comisionados, se encontrará un mejor balance.

Bueno, hay quienes, encaprichados, quieren que Felipe Calderón adelante la designación.

Mucho más allá de la barbaridad y desconocimiento de los procedimientos, es un hecho que ya está listo quien será el nuevo comisionado.

Se trata de un hombre evidentemente muy cercano a la oficina de Gerardo Ruiz Mateos y, por lo tanto, a Bruno Ferrari, quien tiene una relación bastante mala con Pérez Motta.

La única salida viable para la CFC es que el presidente renuncie. Suponiendo sin conceder que la autoridad moral del presidente es suficiente para disminuir las prácticas monopólicas, pues entonces Pérez Motta tendría que renunciar, puesto que ha perdido autoridad moral.

Fraude corriente

Ha comenzado a correr la versión, especialmente en las redes sociales, de que hay una gran inseguridad en el uso de tarjetas de crédito y débito en las gasolinerías.

Apoyados en un video en el que un supuesto defraudador explica la técnica (que algunos medios han presentado como reportaje) parecería que los consumidores se encuentran en una situación francamente complicada.

La realidad es que estas estaciones de servicio, como cualquier otro establecimiento, son vulnerables a este tipo de fraudes; sin embargo, resulta que es muchísimo más fácil detectarlos y la ABM, presidida por Jaime Ruiz Sacristán, ha venido tomando una serie de medidas para disminuir esta práctica fraudulenta.

Es importante que los usuarios mantengan la confianza, pues lo peor que les puede pasar es una molestia (cancelación de plástico y emisión de uno nuevo), puesto que al final del día el quebranto va en contra del banco.

Sin embargo, también se debe tener claro que las gasolinerías no son uno de los principales focos de este delito.

Se cometen muchos más fraudes en los llamados giros negros y algunos otros similares.

Refuerza PRI

Raúl Cervantes fue nombrado por el PRI como abogado general para el proceso electoral de 2012. Este hombre no sólo es un destacado cargo del partido, sino que además tiene varias victorias jurídicas en decisiones presidenciales.

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