No prometer, sino hacer

Necesitamos políticos con ideales y que esos ideales se cumplan para bien.

Algunos políticos están calladitos, calladitos. Otros van de aquí para allá, buscan alianzas, cambian a cada rato de camiseta. Los hay que después de un silencio premeditado deciden hablar y lo hacen bien, lo cual no quiere decir que serán buenos gobernantes. La política no es cuestión de hablar y de declarar, ni es cuestión de prometer, sino de hacer. Vamos, no es cuestión de pensar en uno mismo, sino en el bien del país y de sus habitantes.

Tiene el ser humano un instinto de autoprotección que a veces se convierte en agresión al prójimo, casi siempre con el motivo principal de impedir que el otro vaya adelante, más adelante que el que trata de impedirlo.

Ladino el político (el que no defiende ideales), hace declaraciones en prensa, radio y televisión; se exhibe feliz de tener propaganda gratuita, se maquilla, ellos y ellas, y exhibe lo mejor que puede ante las cámaras. Pero la población, la gente, suele estar desengañada, no cree en promesas ni proyectos; sabe que en lo ofrecido por el candidato o aspirante a serlo, del dicho al hecho, hay mucho trecho, y el daño es mucho cuando desengaño hubo.

Ante esto, muchos han decidido no votar, o entregar un voto nulo, lo cual tampoco es solución. El ciudadano-ciudadana, la gente, no debe desinteresarse, sino votar, con “v” labiodental, en vez de encogerse de hombros y botar con “b” labial a la basura el asunto de las elecciones. Lo importante sigue siendo que el resultado sea limpio, claro, sin estafas ni chanchullos. Por otra parte, de nada sirve decir que vamos muy mal sin el esfuerzo de cada quien para mejorar sus conocimientos, educación y trabajo.

Por lo pronto, la economía informal va en auge. El Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) ya calculó, informa Excélsior, 13.4 millones de mexicanos, hombres y mujeres, que trabajan en dicha economía. Por su parte, el secretario del Trabajo, Javier Lozano Alarcón, calculó 25 millones de personas en la economía informal, lo cual significa que no pagan impuestos. Y si estamos hablando de aquello de “nosotros los pobres y ustedes los ricos”, significa que hay en la economía informal quienes viven mejor que los ricos.  “¿Cómo?”, dirá el lector, “¿Viven mejor que los ricos?” Sí, por varios motivos. El principal puede ser que entre ellos se aprecian, se apoyan, se ayudan, algo que entre ricos y ricos no sucede con frecuencia. Y entre los ricos, la competencia suele imperar.

En la economía informal hay carpinteros, electricistas, empleadas domésticas, albañiles, choferes, los de las mudanzas, jardineros, mecánicos, los que pintan las paredes, lavan ventanas y más. Unos recomiendan a otros para posibles trabajos. No se sienten solos; emocionalmente han formado algo así como una comunidad. Y los impuestos, se guardan muy bien de pagarlos, de manera que no aceptan trabajos que así lo requieran. Son pobres, pero no pasan hambre. Vienen de familias más pobres que ellos; son menos pobres que sus padres. Ahora, algunos de estos trabajadores hasta pueden darse el lujo de comprar a plazos un auto usado, lo cual es muy importante en un país como el nuestro, donde hay dos clases de ciudadanos: los que tienen auto y los que no lo tienen.

Pero además de la economía informal que no paga impuestos, se ha calculado que 45 millones de mexicanos están hundidos en la extrema pobreza y el hambre, males causados por la ignorancia y falta de cultura.

Que los políticos piensen en esto, en vez del beneficio propio. Necesitamos políticos con ideales y que esos ideales se cumplan para bien de la ciudadanía. Finalmente, el voto popular será probablemente el que más personas aporte, y al Presidente de la República lo habrá de elegir la mayoría de los ciudadanos. Gane un partido u otro, lo que en México debe reafirmarse es la democracia.

Hablando de elecciones, en Estados Unidos  hace tiempo que los llamados republicanos (que nada tienen que ver con los defensores de la República elegidos en España por votación popular, defensores de la libertad, la cultura y las izquierdas, cuando el golpe de Estado del franquismo provocó la guerra civil de 1936-1939), los llamados republicanos en Estados Unidos, decíamos, que allá son las derechas, ya hace tiempo le anunciaron al demócrata  Obama que harían todo lo posible para que no lo reeligieran como presidente. Y todo lo posible lo están haciendo.

Los más agresivos, la ultraderecha, son los del llamado Tea Party, que tienen como favorito para presidente en vez de Obama a Rick Perry, nacido en Texas. Barack lucha por su reelección, pero las derechas prometen anular toda la obra liberal que él ha hecho y ya lograron que un tribunal federal declare inconstitucional una parte de la reforma promulgada por el actual presidente, que hace obligatorio el seguro de salud para todas las personas del país. El fascismo renace.

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