Manlio, el hombre del poder

Su futuro político se vislumbra promisorio

Para nadie es un secreto que, desde los inicios de su carrera política, a mediados de los 70, Manlio Fabio Beltrones fue un hombre “apetitoso” del poder. Con el paso de los años fue aprendiendo la forma de ejercerlo y tuvo como maestros a hombres “ilustres” del priismo, por ejemplo, a Jesús Reyes Heroles —de quien fue su secretario particular—, pasando por Enrique Olivares y finalmente con Fernando Gutiérrez Barrios como su ayudante personal en la Dirección Federal de Seguridad y subsecretario en la Secretaría de Gobernación.

Muchos analistas lo han considerado el Plan B del PRI rumbo a la carrera presidencial de 2012. Sin embargo, de tiempo atrás el político, que nació en Villa Juárez, Sonora, el 30 de agosto de 1952, ha propuesto dentro de la reforma política del país el cargo de vicepresidente o jefe de gabinete con la finalidad de restarle fuerza a la primera magistratura y distribuir de mejor manera el poder acumulado por el titular del Poder Ejecutivo federal. Pero no niega aspirar a ser candidato de su partido.

Hombre formado en el manejo de la política “pura”, fue gobernador de su estado entre 1991 y 1997, presidente de la Cámara de Diputados entre 2004 y 2005 y actualmente detenta el liderazgo en el Senado por segunda ocasión.

En su calidad de senador, Manlio Fabio Beltrones ha sido un actor importante en el mantenimiento del orden institucional del país. Después del conflicto electoral en 2006 impulsó la reforma del sistema político, que en 2011 fue aprobada por el Senado de la República. La reforma política busca abrir canales de comunicación para la ciudadanía con el fin de crear vínculos más estrechos de participación en las decisiones más importantes del país, a través de las candidaturas independientes, la consulta popular y la iniciativa ciudadana, además de fortalecer los mecanismos de rendición de cuentas con la reelección legislativa y la cooperación entre los Poderes de la Unión.

Asimismo, también encabezó una propuesta de reforma fiscal en 2011 y ha impulsado las reformas constitucionales en derechos humanos, judicial y de amparo, las cuales han significado un cambio profundo del sistema de acceso e impartición de justicia en México.

En los últimos tiempos ha manifestado su oposición a la forma en que el actual gobierno federal lleva a cabo la lucha contra el crimen organizado y ha propuesto destinar mayores recursos a la educación. Recientemente declaró ante un grupo de jóvenes de su partido que “un país que no garantiza educación de calidad a su juventud es un país que sacrifica el futuro”.

Al comentar las cifras dadas a conocer por el Instituto Nacional de Evaluación de la Educación, que indican que de un universo de 28 millones de jóvenes en el país, más de 19 millones entre 15 y 19 años de edad no tienen acceso al bachillerato, Beltrones Rivera enfatizó que se tienen que buscar soluciones imaginativas, alejadas de los modelos tradicionales para abrir oportunidades a los jóvenes que no ingresan al bachillerato, pues no es admisible que a su demanda de educación se responda con fatalismo y se les pida resignación.

Su futuro político se vislumbra promisorio independientemente de la designación del candidato de su partido a la Presidencia, ya que su “olfato” político siempre lo ha sacado avante de cualquier contienda.

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