¿Y el pasivo laboral de Mexicana?
- Hasta ahora se ha pasado por alto que existe desde hace años un conflicto económico promovido por el Sindicato de Sobrecargos.
En la adquisición de cualquier empresa es indispensable una auditoría previa, para conocer su situación real y concluir las ventajas que podría representar su compra, atendiendo a sus activos y pasivos.
No dudo que todos y cada uno de los inversionistas hayan procedido de esta forma, sin embargo es muy común el olvido del pasivo laboral contingente.
Tema por demás interesante, pues a decir de Hugo Ítalo Morales, abogado laboral, este concepto representa la posibilidad futura de cubrir obligaciones laborales, en cumplimiento de laudos dictados por la autoridad competente, en los juicios instaurados.
Y hasta ahora se ha pasado por alto que existe desde hace varios años un conflicto de naturaleza económica, promovido por el Sindicato de Sobrecargos en contra del fallo dictado por la Junta Federal de Conciliación y Arbitraje.
En el caso concreto, Mexicana demandó una reducción severa en los salarios y prestaciones del personal de dicho sindicato, obteniendo un laudo favorable, impugnado por la vía de amparo y pendiente de resolución en nuestro máximo Tribunal.
Con la celeridad y prontitud que caracteriza a las autoridades judiciales, el asunto se ha retrasado en su resolución y por el momento duerme el sueño de los justos en la Segunda Sala de ese Tribunal.
Este asunto constituye un pasivo contingente de gran riesgo para el futuro adquirente. Será que ya está contemplado en todo el proceso de compra-venta que cada vez se complica más.
Subsidios, un mal ¿necesario?
Vaya que los subsidios que hoy presenciamos los mexicanos son un arma de doble filo, simplemente porque se pueden pagar servicios, digamos “baratos”, como es el caso de la luz, y existen otros productos y servicios que suben como la espuma.
A fin de cuentas el gobierno federal, a cargo de quien sea, en este caso Felipe Calderón Hinojosa, requiere sopesar ese gasto en subsidios. Tema por demás demandante en el presupuesto anual.
Y es que alrededor de 96 por ciento de los consumidores residenciales reciben subsidio.
Se puede decir que este porcentaje se ha mantenido constante en los últimos años.
En 2010 el monto del subsidio que el gobierno federal otorgó, vía tarifas eléctricas, a los consumidores residenciales a escala nacional ascendió a 83 mil 697 millones de pesos.
Este subsidio se ha reducido 24 por ciento en términos reales en comparación con el de 2008 (cuando representó 109 mil 602 millones de pesos de 2010).
La reducción se debe a las mejoras en eficiencia y productividad que se han llevado a cabo en el área central.
