Luis Peña tiene perfectamente bien contados los 30 meses que le llevó darle la vuelta a HSBC. Cuando asumió la dirección se encontró con un banco demasiado grande y metido en muchos negocios de baja rentabilidad, así como una red de sucursales heredada de Bital que simple y sencillamente no era viable.
Sabiendo muy bien la ruta que iba a tomar, decidió tener paciencia y no tomar demasiado en serio las críticas y opiniones de “dizque” expertos y competidores, quienes una y otra vez hablaban de la pérdida de rumbo, caída en las utilidades y en el tamaño relativo frente a otros competidores; sin embargo, Peña sabía, los hechos se están encargado de demostrar que tenía razón, que más importante que ser grande es ser rentable, y de ahí que cambiara la visión de la institución.
De la búsqueda poco productiva que se había intentado en Bital de ser un banco en cada esquina, hoy HSBC se ve como un banco sólido en el perfil de clientes y servicio se concentran no sólo en áreas muy rentables, sino de gran crecimiento en los próximos años.
Hace unos días, HSBC a nivel mundial anunció un programa de racionalización de operaciones que incluye salirse de aquellos lugares donde no son rentables y recortar personal en algunos otros. A contrasentido de las críticas infundadas, en México no sólo no se anunció ninguna disminución de personal u operaciones, sino que se dijo claramente que gracias a su rentabilidad y potencial en los próximos años, es uno de los lugares donde se dará una de las más grandes expansiones.
Una vez terminado el proceso de reordenamiento del banco, habrá que estar especialmente pendientes de HSBC en los próximos meses, puesto que, sin lugar a dudas, contribuirá decididamente a incrementar la competencia en el sector bancario que, como hemos dicho en esta columna, no sólo es uno de los que mayor número de competidores tiene, sino en el que la competencia es más dura, puesto que a pesar de que el mercado se mantiene en gran expansión las participaciones de mercado cambian continuamente.
Quiebra CMA
Como una mala telenovela, el camino de la quiebra de Mexicana de Aviación ha estado pletórico de chismes e intereses cruzados. En esta columna hemos sostenido desde el primer momento que la quiebra es el destino lógico.
Es absurdo pensar que algún grupo invertirá (dilapidará) más de 250 millones de dólares en hacerse de una empresa con muy pocos activos, que básicamente se reducen a la base de mantenimiento de Guadalajara y la marca de Mexicana de Aviación. Además tomará pasivos como los sindicatos y demás obligaciones.
Por si fuera difícil este camino, la situación financiera internacional cada vez está más complicada como para esperar buenos flujos de crédito o un mercado creciente.
Sin embargo, hay quienes aprovechándose de hechos reales están tratando de generar especulaciones para obtener beneficios. Los sindicatos de pilotos, sobrecargos y trabajadores de tierra están jugando a presionar al gobierno una y otra vez para ver si, en una de ésas, logran un rescate gubernamental. Reiteramos, esta posibilidad es punto menos que imposible.
En días pasados corrió el rumor, falso, de que la quiebra era inminente. Más allá de que los hechos demostraron la falsedad de estas afirmaciones (la quiebra se dará llegado el momento adecuado y ése todavía no es), extraña la reacción de algunos funcionarios del gobierno y, en particular, del secretario del Trabajo.
Javier Lozano desmintió esta versión y no dejó pasar la oportunidad para enviar, nuevamente, el mensaje a los sindicatos de que está con ellos y que se mantiene abierto el diálogo.
Es sabido que Lozano ha buscado por todos los medios a su alcance el rescate de CMA e incluso hasta ha permitido espacios para que gente como Lizette Clavel filtren rumores, según los cuales tiene pactos bajo la mesa.
En su momento se dijo que estaba usando su relación con los sindicatos de aviación para tener una relación cercana con la UNT y que le apoyaran en su aspiración presidencial.
Una vez que se hizo al costado de la carrera por 2012 habría que preguntarse cuál es el fondo de la alianza que tiene con estos gremios.
Hasta el momento el único hecho concreto es que Lozano no se cansa de enviar señales de diálogo y colaboración con los ex trabajadores de CMA.
Plan de contingencia
Ernesto Cordero tiene que caminar por una línea muy delgada. Tiene que encontrar un punto medio entre mandar señales de confianza a los mexicanos ante la crisis financiera internacional y no parecer que está en un acto político de cara a su aspiración de ser candidato del Partido Acción Nacional a la Presidencia de la República.
Las medidas que están al alcance del gobierno son las que se han venido tomando en tiempos de paz, como tener finanzas públicas sanas, control de la inflación y férrea regulación bancaria. Anunciar medidas extraordinarias parecería un error.
Corregir el problema de deuda de los estados tiene que ser un hecho independiente de la situación financiera internacional.
