¿Qué país encontrará el que triunfe en 2012, y qué problemas enfrentará?
- Si nos atenemos a las proyecciones hechas en EU, es muy difícil esperar una mejoría significativa de su economía en los próximos 24 o 30 meses.
A pesar de la máxima que dice que todo mexicano que intente ver más allá de las próximas 72 horas es un traidor a la patria, me arriesgo a serlo y afirmo que nos convendría vislumbrar qué México encontrará el candidato triunfador a la Presidencia de la República el 2012 y sobre todo, qué problemas deberá enfrentar una vez que tome posesión el 1 de diciembre de ese año.
Haré caso omiso de la conseja popular que dice que todo aquel que desee y busque ser Presidente de la República de este sufrido país es un enfermo mental, para concentrarme en las preguntas del título. Veamos.
La dependencia —más que interdependencia— de la economía mexicana respecto de la de Estados Unidos y la imposibilidad —¿o inconveniencia?— de cambiar esta situación (en pocos años), da por resultado que lo que el triunfador encuentre en materia económica va a depender —casi en su totalidad—, de la situación de Estados Unidos en materia de crecimiento y de la salud de sus finanzas públicas para los próximos cinco o seis años.
Si nos atenemos a las proyecciones hechas en Estados Unidos, es muy difícil esperar una mejoría significativa de su economía en los próximos 24 o 30 meses. En consecuencia, las condiciones de nuestra economía de cumplirse aquéllas, mejorarían sostenidamente a partir de 2014.
Esto, de darse, se traduciría en un primer tercio de pesadilla para la próxima administración por el agravamiento de los problemas estructurales que venimos arrastrando desde hace años; además, esto se conjugaría con la imposibilidad de enfrentarlos y resolverlos efectiva y exitosamente si continuamos con lo que ha sido norma de nuestros políticos desde principios de los años setenta: no atreverse a concretar las reformas que los demás países ya llevaron a cabo.
El México que encontrará el triunfador, no será modelo a imitar y mucho menos el paraíso terrenal que algunos hoy dibujan. Prácticamente no hay un solo problema actual, que no se vaya a agravar en los siguientes tres años; no hay —como ya dije—, esperanza de una mejoría significativa.
Esto último, no sólo por las condiciones externas sino por las internas: inseguridad, violencia desatada, incapacidad de los gobernantes para realizar una buena gobernación y falta de voluntad —de todos—, para tomar decisiones impopulares y dolorosas.
Las condiciones de Estados Unidos y de buena parte de los países europeos, dificultarán —de aquí a 2013 o 2014— la recuperación de la economía mundial. Esta aseveración, más que producto del pesimismo es resultado de los análisis que demuestran que no habrá salida pronta y barata de la actual situación que enfrentamos, aquéllos y nosotros.
Frente a tanto problema estructural, ¿quién en su sano juicio podría esperar —para México—, un futuro luminoso? Los problemas conocidos de todos: falta de reformas, pésima educación que imparte el Estado, debilidad de nuestras finanzas públicas, obsolescencia del andamiaje jurídico y, sobre todo, la renuencia de nuestra clase política a poner al día nuestro andamiaje jurídico para crecer, son algunos de los problemas que el triunfador deberá enfrentar.
Además, si no podemos afirmar hoy que los resolverá, al menos esperaríamos que propusiere soluciones efectivas por más impopulares que fueren.
