Metrópolis, en el Auditorio

Laproyección de Metrópolis en 35 mm cierra con la Décima Edición de la Semana de Cine Alemán.

Estoy de regreso después de unas vacaciones y con una muy buena noticia: en el que podría ser el evento cinematográfico más importante del año y que, personalmente, considero histórico, el miércoles 17 se proyecta en la gigantesca pantalla del Auditorio Nacional el gran clásico del austriaco Fritz Lang, Metrópolis (Alemania, 1927). Para muchos, entre los que me cuento, será una experiencia única que vivamos por primera vez, pues apenas en 2009 se integró al material de la cinta de Lang, filmada en 1927, con base a la novela escrita por la entonces esposa del cineasta, Thea Von Harbou, una copia en 16 mm de la original, que incluía 25 minutos más de lo que la versión conocida desde 1928, que dura entre 90 y 95 minutos, a diferencia de esta copia definitiva que abarca un poco más de dos horas.

El rescate de ese material faltante permite además que la proyección que presenciaremos en el Auditorio se presente musicalizada en vivo por la Orquesta Filarmónica de la Ciudad de México, bajo la conducción del maestro José Luis Castillo con la música original de la cinta.

La proyección de Metrópolis en 35 mm cierra con broche de oro la Décima Edición de la Semana de Cine Alemán, que presentaron en conjunto el Instituto Goethe, el Patronato de la Industria Alemana para la Cultura y la Cineteca Nacional, del 4 al 17 de este mes. Esta notable muestra de la cinematografía germana ha crecido en forma importante y tiene además un recorrido por diversas ciudades del resto del país.

La historia real del periplo de Metrópolis, obra maestra y visionaria del cine de ciencia ficción, es verdaderamente apasionante. En su estreno en 1927, la recepción fue tibia y más bien hubo ciertas manifestaciones de rechazo por su contenido social e ideológico, políticamente incorrecto para el momento histórico que se gestaba en Alemania. En una oscura narración que lleva la línea de las utopías futuristas con una franca crítica social, el guión de Lang y Von Harbou presenta una enorme ciudad aparentemente feliz y próspera en la que una clase social vive en la abundancia y en medio de privilegios a costa de otra clase, que vive bajo tierra en condiciones infrahumanas y esclavizada por perversas máquinas con claras evocaciones dantescas.

La contraposición de estas dos clases sociales, con una explotando a la otra, implicaba juicios contra el capitalismo y la incitación a un movimiento revolucionario con consecuencias trágicas. Tras un breve paso por las pantallas de cine fue mutilada y empezaron a circular por el mundo versiones de diferentes duraciones que iban de los 90 minutos hasta los 145, e igualmente los pietajes de esos faltantes se fueron ubicando con los años en museos y colecciones de distintos países; esto llevó a que se perdiera toda esperanza de recuperar algún día íntegramente el material con su extensión, continuidad y contenidos originales.

En julio de 2008, una revista alemana publicó que se había descubierto una copia de Metrópolis en 16 mm, que incluía los 25 minutos que ya se habían dado por perdidos en las bodegas del Museo del Cine de Buenos Aires. El rumor de que después del estreno de la cinta en 1927 se vendieron copias originales de la película sin recortes por un lapso de dos meses y de que uno de esos filmes habría ido a parar a Argentina, siempre había circulado entre los especialistas e investigadores de ese país y durante 20 años uno de ellos se dio a la tarea de encontrarlo.

En una misión casi arqueológica, se hizo una revisión exhaustiva de materiales que muchas veces no se clasifican para evitar su desaparición o la censura que los lleve a la “hoguera”, pero eso hacía más difícil la tarea.

Planteando un futuro en el siglo XXI en el que las máquinas se han convertido en tiranos, Lang tardó dos años en filmar Metrópolis con 750 actores, 40 mil extras y un presupuesto de cinco millones de marcos de los de 1926, para concluir en una película que dio inicio al cine de ciencia ficción (además de los trabajos de Méliès como De la Tierra a la Luna) y marcó una revolución en cuanto al uso de los incipientes efectos especiales. Las grandes películas de la ciencia ficción contemporánea han bebido de Metrópolis: 2001: Odisea del Espacio, Blade Runner, Matrix y hasta Sentencia Previa, que no serían lo que son sin la visión y sabiduría plasmadas en Metrópolis.

No se pierda esta oportunidad única.

Temas: