Todos los ojos puestos en Londres

Los brotes de violencia en diferentes partes del país no han hecho sino fortalecer los Juegos Olímpicos.

Ha sido una semana difícil en el Reino Unido, como lo muestran las imágenes de disturbios que se han transmitido por todo el mundo. Ha sido el peor episodio de violencia que hemos visto en muchos años. Lo que comenzó como un problema local, rápidamente se convirtió en disturbios y saqueos y, del mismo modo, se extendió a otras partes de Londres, y un día más tarde llegó a otras ciudades del norte y del centro.

Intentar argumentar que estos brotes de violencia fueron detonados por la desigualdad o los factores históricos implica correr el riesgo de tratar de justificar lo injustificable. Tanto hogares como comercios han resultado afectados por los brotes de vandalismo, actos de simple y llana delincuencia, mismos que deben confrontarse y resolverse. ¿Nuestra respuesta? Miles de policías que se han enviado a las calles, cientos de arrestados y las salas de las cortes llenas toda la noche procesando a los responsables.

Ha habido cientos y cientos de llamadas para denunciar a los participantes en los disturbios, y millones han entrado en Facebook para ofrecer su apoyo a la policía. Grupos de las comunidades están utilizando las redes sociales para organizarse en las operaciones de limpieza. No hay lugar para la autocomplacencia, pero la capacidad de respuesta del público británico es uno de los rasgos más encomiables del carácter nacional británico, mismo que me enorgullece representar en México.

El contraste entre los disturbios y el júbilo y optimismo de Un Año para los Juegos Olímpicos de Londres no podía haber sido más pronunciado. En Londres, con festejos alegres y pacíficos en Trafalgar Square. Aquí en México, enmarcamos el año para los Juegos Olímpicos con un partido de futbol entre empresarios, un concurso de fotografía y la proyección de la obra Cherry Orchard, como parte del proyecto del National Theatre Live con el Lunario del Auditorio Nacional. El entusiasmo popular por los Juegos Olímpicos de Londres era palpable.

Aún en medio de estos festejos, llegando muy pronto después de los trágicos acontecimientos en Noruega, las protestas en España y disturbios del G-20 en Canadá, la seguridad ocupa un lugar de primordial importancia en la mente de todos. Al organizar enormes eventos, como los Juegos Olímpicos o la boda real, puede haber problemas predecibles, por lo que los organizadores deben estar preparados para cualquier eventualidad.

Entonces, ¿los acontecimientos de esta semana en Londres significan que hemos cambiado nuestros planes? Creo que, con seguridad, podemos decir que no. Los brotes de violencia en diferentes partes del país no han hecho sino fortalecer los Juegos Olímpicos, ser un aparador no sólo de lo mejor de Londres, sino del resto del Reino Unido.

Espero sus comentarios en londoneye@fco.gov.uk   

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