Cordero: 3, 2, 1…

No faltará quien censure su salida cuando México, como todo el mundo, está inmerso en una nueva hecatombe económico-financiera.

Enrique Aranda

Enrique Aranda

De naturaleza política

En las próximas semanas —máximo tres, a decir de los expertos—, Ernesto El Jefe Cordero Arroyo y su principal promotor e impulsor a la candidatura presidencial de Acción Nacional, el presidente Felipe Calderón, deberán resolver la incógnita que, literalmente, está quitando el sueño a más de uno de entre los suyos y a no pocos de quienes, aun lejanos, siguen con atención cada uno de sus movimientos: cuándo es que, finalmente, dejará la Secretaría de  Hacienda.

Y esto en razón de que, más allá de consideraciones de otra índole, nadie duda hoy de que la suerte de quien, con razón, ha sido identificado como el delfín presidencial, estará marcada, en buena medida, por la respuesta que se ofrezca al cuestionamiento planteado, debido a que, tanto el costo a pagar como las consecuencias político-electorales de dejar el manejo financiero del país antes de entregar la propuesta económica del gobierno para el último año del calderonismo, no serán iguales a las que se derivarían de un eventual retiro luego del 8 de septiembre o, incluso, después de negociar ese manejo con el Poder Legislativo.

Hoy, la opinión de quienes le rodean está dividida, puesto que, así como existen quienes, más técnicos, estiman que “el cumplimiento de la responsabilidad paga…” y que una negociación exitosa (del referido paquete) le dejaría en una posición inmejorable para buscar la nominación blanquiazul, también están los que, más pragmáticos, prevén una confrontación en tal forma difícil y áspera con priistas y perredistas deseosos de comenzar a cavar la tumba del prospecto presidencial, “más uno que otro panista que por jugar en otros equipos ayude poco…”, que el resultado podría no ser el deseado.

Es cierto que no faltará quien censure su salida cuando México, como todo el mundo, está inmerso en una nueva hecatombe económico-financiera global de consecuencias impredecibles. Tampoco estarán ausentes aquellos que, como ya ocurre hoy, le cuestionen aferrarse al cargo aun sabiendo que su calidad de aspirante complica de manera singular la búsqueda de acuerdos con la oposición legislativa.

¿En verdad existe alguien que crea que, en caso de no ser Cordero quien lo presente y negocie con la oposición, el Paquete Económico 2012 será distinto al elaborado de tiempo atrás por él y su equipo en la Secretaría de Hacienda?¿Constituiría una muestra de debilidad del Ejecutivo cambiar al funcionario ahora… e, incluso, suplirle con un priista, cuando de sobra se sabe lo difícil que resultó al PAN colocar a uno de los suyos en la posición?

Ahí están las preguntas… y el tiempo que apremia.

Asteriscos

* Inminente ruptura del entorno de paz negociada vigente entre las distintas tribus perredistas. Esta semana, con motivo de la definición del método para seleccionar a su candidato presidencial, los impresentables bejaranos afines a López Obrador reiniciarán confrontaciones con los chuchos alineados hoy con Marcelo Ebrard. Y de aquí hasta pactar un abanderado común… o la ruptura.

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