El grito (o llanto) no escuchado
A la muerte fetal todavía no se le da la debida atención
SALUD. Muchos padres pasan de la alegría de tener un hijo a la dolorosa situación de tener que confrontar la terrible noticia que aquel nació muerto; que no se escuchó ni el grito ni el llanto que normalmente emite todo ser humano al nacer. Cuando la muerte del feto se produce después de 20 semanas se dice que se trata de un óbito fetal; esta situación ocurre en aproximadamente uno de cada 200 embarazos. En la mayoría de las ocasiones, la pérdida es inesperada, puesto que hasta la mitad de los óbitos ocurre en los embarazos cuyo curso habrá sido completamente normal. El 14% de las muertes fetales sucede durante el parto, mientras que 86% tiene lugar antes del mismo.
A la muerte fetal, a pesar de que es un álgido problema de salud pública con serias repercusiones en la vida familiar, aún no se le da la debida atención o, mejor dicho, la debida vigilancia; unas veces, las menos, por desidia de las madres, que no acuden a control de su embarazo, con lo que quedan ayunas de recibir información referente a cómo estar pendientes de que el bebé este vivo. Otras veces, las más, porque no tienen acceso a recibir el vital control de su embarazo, como tampoco lo tienen a ser atendidas por profesionales de la medicina en el trabajo de parto, momento en el que se producen, como ya se citó, 14% de las muertes de fetos con la que a se les priva de la vida; se les priva de que emitan el magnificente grito o llanto que anuncia que han nacido bien, o aparentemente bien, pero vivo.
OS comento que en el Centro Médico de Occidente del IMSS, ubicado en Guadalajara, Jalisco, se efectuó con éxito un trasplante de glándulas paratiroides provenientes de un recién fallecido. Le fueron trasplantadas a una persona a quien, a raíz de una tiroiditis, le habían extraído la tiroides y las glándulas paratiroides que, en número de cuatro, están pegadas a la tiroides.
OS refiero que producen la parathormona (PTH), que tiene un papel fundamental en el metabolismo del calcio y el fósforo, facilitando la absorción de éstos y la vitamina D (la que ingresa desde el exterior al organismo) en el intestino; aumenta la resorción de calcio en los huesos, reduce la excreción de calcio por el riñón y aumenta la excreción de fosfato. Las paratiroides, como todas las demás glándulas, pueden funcionar de más (hiperparatiroidismo), causando elevación de los niveles sanguíneos del calcio, lo que entre otras cosas produce una mayor susceptibilidad a tener fracturas óseas, a incrementar la posibilidad de formar cálculos (litiasis) en el riñón. Pero también pueden funcionar de menos (hipoparatiroidismo), lo que ocasiona descenso de los niveles del calcio en la sangre y eso condiciona disnea (dificultad para respirar), hormigueos, cataratas y contracciones en diversos grupos musculares, principalmente los del brazo, la cara y la mano; esta última puede tomar la posición conocida como “mano de comadrona” por el parecido a la posición de ésta cuando los ginecoobstetras (o la comadrona) hacen tacto vaginal para valorar cómo va un trabajo de parto.
El hipotiroidismo se produce mayoritariamente cuando se extirpan por una cirugía defectuosa que busca quitar la tiroides, porque ésta tenga alguna patología, como fue el caso del paciente al que se le trasplantaron paratiroides en el IMSS de Guadalajara, o por hemocromatosis, que causa disfunción glandular por acumulo de hierro. Sigue siendo muy raquítica la cultura de la donación en nuestro país. Si ésta se incrementara, muchas personas podrían resultar beneficiadas, como este paciente al que le trasplantaron glándulas paratiroides.
TRES apostillas. En el Congreso Internacional de Oncología Pediátrica, que acaba de efectuarse en la ciudad de Aguascalientes, se señaló que el cáncer de la sangre afecta a uno de cada diez mil niños mexicanos menores de 13 años... También se puso énfasis en que se necesitan más oncólogos pediatras. Sólo hay 135 médicos certificados con esta especialidad y deberían ser un mínimo de 300… Los infantes que tienen esta variante de cáncer y que no responden a los tratamientos con radioterapia o quimioterapia requieren de trasplante de médula ósea, pero por falta de recursos económicos, únicamente se efectúan al año cerca de 250 trasplantes y se requiere de un número de tres a cuatro veces mayor, es decir, de 700 a 1000 por año. El Seguro Popular ya está cubriendo en parte el rubro del tratamiento de esta devastadora patología infantil. Salud y saludos.
