Tiempo de escribir historias
Mi querido viejo, mi querida vieja: estoy seguro de que tú tienes, en algún lugar que sólo tú conoces el ropero, un clóset, el buró o la covacha, un tesoro que representa muchos momentos de tu vida y la de tus seres queridos: son unas fotos, tal vez tomadas con ...

Rafael Álvarez Cordero
Viejo, mi querido viejo
Mi querido viejo, mi querida vieja: estoy seguro de que tú tienes, en algún lugar que sólo tú conoces (el ropero, un clóset, el buró o la covacha), un tesoro que representa muchos momentos de tu vida y la de tus seres queridos: son unas fotos, tal vez tomadas con aquellas camaritas Kodak cuadradas que debías poner a la altura de la cintura y ver desde arriba el objetivo, o con aquellas Brownie Fiesta cuyos rollos llevabas a revelar con alegría y con ilusión, o tal vez sean postales o cartas, enviadas o recibidas, o una flor, un mensaje, una pequeña reliquia, ¡qué sé yo!, y estoy plenamente seguro de que cuando vuelves a abrir ese cofre de tesoros recuerdas muchas cosas.
Y quiero invitarte a que seas escritor o escritora, tú puedes escribir lo que esa foto o ese objeto representó y representa, cuándo y por qué se tomó esa foto, quienes están ahí, qué celebraban, qué sentías entonces: amor, alegría, ilusiones, preocupaciones, tal vez tristezas, y qué sientes ahora al tener en las manos esos tesoros.
Y la invitación no es gratuita, porque tú sabes que una de las preocupaciones de nosotros tiene que ver con la memoria, con la duda si “se nos están olvidando las cosas”, con el miedo de sufrir Alzheimer, con el temor de que nuestro cerebro deje de funcionar como debe. Pues bien, al escribir todo lo que recuerdas de aquellos momentos al tener frente a ti esa foto, ese objeto o esa carta, será un hermoso ejercicio de memoria y se confirmará que tu cerebro está mejor que el de muchos políticos.
Y te vas a dar cuenta, con sorpresa, de que al principio puedes recordar sólo unas cuantas cosas, pero al seguir escribiendo recordarás qué ropa usabas en ese momento, qué había sucedido antes, cuál era tu estado de ánimo, cómo era tu relación con los que están en la foto, y esa historia que escribas, tu historia, confirmará que tienes mejor memoria de lo que imaginas, ya que un simple objeto como esos que tienes en el cajón te permite recordar mucho más de lo que creías, y eso te hará sentirte bien.
La experiencia da para mucho, puedes no sólo escribir sobre lo que ocurrió, sino escribir también qué piensas de aquellos momentos, y cómo esos momentos influyeron en tu vida, qué pasó después de eso, y cómo te sientes ahora. Y te podrás dar cuenta de que no sólo puedes escribir la historia de aquellos momentos, sino ¡inventar!, sí, puedes inventar una historia como los mejores novelistas.
Por ejemplo: tienes una foto de alguien que después de esa foto desapareció de tu vida, puedes imaginar qué hubiera ocurrido si no se hubiera ido, e inventar historias de lo que le pasó después de que se dejaron de ver.
Pero sobre todo verás con alegría que tu cerebro está en mejores condiciones de lo que imaginas, que cuando olvidamos algo no es por daño del cerebro, sino simple falta de atención a lo que ocurre (por eso olvidamos las llaves, o dejamos encendida la televisión); tu tienes una gran memoria. El placer es todo tuyo, ¡disfrútalo!