Las candidatas

En el PRI, nadie se atreve a alzar la voz contra Beatriz Paredes.

Cosas de la democracia. Hoy tenemos candidatas muy competitivas por el PAN y por el PRI. El PAN tiene apuntada a Josefina Vázquez Mota para la presidencia y a Luisa María Calderón, para la gubernatura de Michoacán. El PRI, al decir de las encuestas, a Beatriz Paredes para gobernar el DF. ¿Y el PRD? El partido de “izquierda” muy a la mexicana, sigue con caudillos que en poco benefician a la ciudadanía.

Pero, ¿cosas de la democracia? Al presidente Calderón dicen que no le acaba de convencer Josefina. De Luisa María, quizás por ser hermana mayor, no le ha puesto pero. Sin embargo, tanto la una como la otra tienen como argumento fundamental, su propia carrera.

En el PRI, nadie se atreve a alzar la voz contra Beatriz Paredes, sin duda, una de las personas de ese partido con una de las más largas carreras políticas. Con la excepción de muchas que consideran que Beatriz no les ha cumplido. El tema de los derechos sexuales y reproductivos es un pendiente a resolver no sólo por Beatriz, sino por toda la sociedad mexicana.

Lo que es evidente es el avance, a pesar de los pesares, de las mujeres políticas. En ese trecho del camino, que por más de 50 años, desde que se obtuvieron los derechos políticos para las mexicanas, las cúpulas de los partidos no han dejado de poner obstáculos al arribo de ellas a altos puestos de poder. Y sin dejar de reconocer los logros de cada una de las tres, el panorama aún es difícil e incierto.

Luisa María, dispuesta a jugársela en la entidad donde el medioevo ha hecho una trágica aparición: Los Caballeros Templarios… ¡Uf!

Josefina, en un partido al que responsabilizan de la guerra que no es; de la lucha, que tampoco parece ser; de los muertos, que al parecer, sólo los medios llevan la cuenta. 

Beatriz, en una ciudad que legalizó el aborto, derecho al que han recurrido hasta el momento, en busca de información más de cien mil mujeres, y por acceder a él, 64 mil. Ella se afirma demócrata y por ello, no se interpuso en la penalización en 18 estados. ¿Qué pasará en el DF si llega Beatriz?

Deber de memoria es reconocer que gracias a la férrea defensa que hizo Amalia González Caballero de la igualdad entre mujeres y hombres al demandar que Naciones Unidas la reconociera en su Carta fundacional, es que ahora varias pueden transitar con menos obstáculos a puestos de alta jerarquía. Recordar las palabras de María Lavalle Urbina no es ocioso, quien siendo senadora decía: “Me dan la silla, pero no el lugar”, y nos alegramos, porque tenemos claro que esto no sucederá con ninguna de esas tres candidatas.

Por fin, parece que estamos “normalizando” la presencia de mujeres en los altos puestos de toma de decisiones y este país acepta que somos tan capaces como los hombres. Pero no nos engañemos. Falta todavía mucho camino para que seamos tratadas como iguales, para que sean respetados nuestros derechos y nuestras voces. De cualquier forma: Felicidades a las tres y enhorabuena por la República Mexicana.

        *Licenciada en pedagogía y especialista en         estudios de género

            claschca@hotmail.com

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