Todo depende de los tacones

Quiero agradecer a mis Cirilos y Cirilas que han caminado conmigo en estos tres años

Antes que nada, quiero compartir con mis queridas Cirilas y Cirilos que traigo un lindo proyecto con Tacones, que esperemos pronto lo conozcan, lo cual me ha hecho comenzar a leer todas las columnas, desde la número uno, y darme cuenta de que muchas historias del sumario de tacones son historias que Cirilas y Cirilos me han hecho llegar y para que las convierta en una Cirila más publicada. No sólo eso, sino infinidad de historias propias que les he compartido y que me hacen darme cuenta de cuánto he crecido de la mano de ustedes, con sus comentarios y consejos que me envían. He conocido a algunas Cirilas y he entablado amistades, otras siguen mandando sus buenas ondas, fotos, temas o simplemente pidiéndome un consejo. No saben qué bonito sentí al empezar este ejercicio de leer Tacones, ahora como lectora, como espectadora de un pasado que se remonta a tres años de vida, de amores, desamores, dolores, separaciones y, cuando menos me daba cuenta, otra vez ilusionada con los desastres que Cupido me ha preparado. Quiero agradecer a cada uno de mis Cirilos y Cirilas que han caminado conmigo durante estos tres años y que se han ido uniendo en esta ruta de aventuras en las que siempre habrá un punto en común que hace este espacio posible. También quiero agradecer al grupo por creer en mí y por apoyar esta columna que, al principio, resultaba revoltosa y polémica, que es el motor que me hace escribirla todas las mañanas.

Las primeras columnas son un constante cuestionamiento al amor, entonces recordé cuál era mi situación emocional en ese momento y me di cuenta cómo las Cirilas somos puro corazón y llevamos nuestros pensamientos y reflexiones según la velocidad con que nos lata en el pecho. No recuerdo si es como en la cuarta columna que cuestiono si realmente existirá el amor, si será una broma pesada del sexo para confundirnos o si será verdad que hay un hombre perfecto para cada una de nosotras, Cirilas, aún princesas cautivas de un castillo de sueños construido con el tiempo. Recuerdo los comentarios de muchas de ustedes, esperando el tiempo que sea necesario, recibiendo uno y otro golpe, aprendiendo a amar, a olvidar, a perdonar y luego recibí noticias de muchas de ustedes que caminaron al altar al poco tiempo, enamoradas y de la mano de ese Cirilo que el universo les regaló para ser 100% felices y, con todo y todo, yo siempre escéptica de que eso me sucediera a mí.

Según mi estado romántico, intentaba creer una vez más en el amor o guardarlo en el fondo de un cajón para seguir escribiendo sobre él por siempre, pero...

Echarme un clavado en mi pasado columnístico (jeje) ha sido alimento para mi alma, saber que estoy conectada con muchas Cirilas no sólo mexicanas sino hasta despistadas de otro lado del mundo y que, sin conocernos, me cuentan su vida en un correo, confían en mi criterio sabiendo lo loca que estoy. Hoy quiero compartir con ustedes esta reflexión que me ha dejado Tacones, quiero decirles que las y los llevo en mi corazón y que hoy les puedo decir que sí creo ciegamente en el amor y que los cuestionamientos sobre el amor se me acabaron, ahora sólo sigue analizarnos cuando nos sumergimos en ese sentimiento hermoso que mueve montañas, o eso dicen. Así que les quiero mandar un abrazo caluroso y cariñoso a todas mis queridas lectoras y a mis lectores que hacen posible este espacio.

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