“Una chispa… incendia la pradera”
Además de la impunidad estála conciencia de la grave desigualdad social.
Los tienen identificados, aparecen en las cámaras de video de seguridad de los comercios que saquearon, en las que hay en las calles de los barrios donde quemaron patrullas, sus imágenes están en los anales de la policía y en los titulares de los diarios. Y sin embargo, no se sabe aún por qué lo hacen. Lo que sí se sabe es que todos los detenidos son de las zonas más deprimidas de la Gran Bretaña. Pero no sólo son jóvenes, hay menores de edad y hay adultos; todos, con falta de valores, pero también de expectativas. Muchos sin empleo. Y quienes han estudiado el fenómeno y han hablado con los protagonistas de la violencia de sábado a miércoles, en 13 barrios de Londres y en cinco ciudades de la Gran Bretaña, saben que en el origen de la violencia no está la pobreza, ni los factores multiétnicos o culturales.
No es un movimiento estudiantil , ni de “indignados” como en España o Israel. Recortes de prensa destacan: “Políticos y académicos reaccionan con perplejidad. Una ciudad aparentemente tranquila y relativamente segura de repente se incendia, sin que esté claro quiénes son, ni mucho menos por qué lo hacen”. Hay entre los detenidos universitarios y adultos de 40, incluso mujeres. Y no asaltan o saquean por comida, muchos de los comercios fueron de ropa, de aparatos eléctricos, de bicicletas. ¿Entonces, dónde está el origen del descontento? Hay estudiosos que señalan: muchos participaron porque lo vieron en televisión y se dieron cuenta lo fácil que era. Entrar, robar y salir caminando o corriendo. El fenómeno se llama impunidad. Lo hacen porque pueden hacerlo. Pero hay también quienes indican que además de la impunidad está la conciencia de la grave y abismal desigualdad social. Hoy hay 800 detenidos en las cárceles y 16 mil policías en las calles. Las posiciones se han endurecido. Los mismos vecinos de la gente que participa en los disturbios, dicen: no estamos con ustedes, ¿por qué agredir justo allí donde viven, por qué sembrar temor y violencia. Qué es lo que quieren? Y no encuentran respuestas, porque no las hay. Lo que sí ha empezado a surgir, es que la mayoría coincide en un odio hacia la autoridad, un resentimiento hacia los controles de la policía, ante lo que se calificó como el salvajismo de Scotland Yard por la muerte de Mark Dugan, de 29 años, quien fue muerto por disparos de la policía en condiciones extrañas. Primero se dijo que había baleado una patrulla y destruido el aparato de radio comunicación. Después se dijo que la bala era de un oficial de la propia policía. La primera reacción fue una marcha de protesta contra la autoridad. Lo demás ya todos lo sabemos. El vandalismo, la destrucción, la ira colectiva, y en respuesta la policía armada, en alerta, rigurosamente vigilando. Lo que ha quedado claro es que tampoco es una insurrección, no hay motivos políticos. Dicho por la propia policía y lo que hay que destacar en estos graves fenómenos sociales que empiezan con marchas que derivan en violencia, es que son organizadas y convocadas desde las redes sociales. En países del primer mundo como Inglaterra donde todos tienen una BlackBerry, un movimiento suma miles y miles en distintos puntos del país. Y esto ocurre a un año de los Juegos Olímpicos de Londres, el gobierno ha sacado a toda la policía a las calles. Pero en los lugares más deprimidos de la Gran Bretaña siguen apareciendo letreros pintados en comercios, paredes o autos. “¡estamos listos para la siguiente noche!”
