La última en laboral, y nos vamos
La reforma se ha trabajado por décadas, pero desde Carlos Salinas los presidentes y sus secretarios del Trabajo se han limitado a promesas.
La reforma laboral urge. Nos encontramos en la recta final para ver si se aprueba o no, pues en ésta se ha trabajado por décadas y nada más no hay nada.
Aquí un recuento de los hechos. Desde Carlos Salinas de Gortari, Ernesto Zedillo Ponce de León, Vicente Fox Quesada hasta llegar a Felipe Calderón Hinojosa, sólo se han hecho promesas.
Sus respectivos secretarios del Trabajo: Arsenio Farell Cubillas, Javier Bonilla García, José Antonio González Fernández, Mariano Palacios Alcocer, Carlos Abascal Carranza, Francisco Javier Salazar Sáenz y Javier Lozano Alarcón han seguido la misma tónica, sin lograr el ansiado objetivo.
El que más se acercó fue Mariano Palacios Alcocer. En la última etapa de Ernesto Zedillo, dando a conocer oficialmente un anteproyecto procesal de Ley Federal del Trabajo, aprobado por los sectores productivos en audiencia pública, celebrada en las oficinas de la Secretaría del Trabajo y Previsión Social, dándolo a conocer en la revista Nueva cultura laboral 1995-2000.
Con posterioridad, Carlos Abascal Carranza, se dio a la tarea de cumplir con tan reiterada promesa y tomando como base los adelantos mencionados, los complementó en reuniones sectoriales, que aprobaron el texto definitivo.
El esfuerzo de esta dependencia ante el Congreso fue totalmente infructuoso y se envió a la “congeladora”, argumentando la necesidad de dictaminar previamente un proyecto anterior del Senado de la República, y más de 250 iniciativas individuales de diversos legisladores. Así transcurrió el sexenio sin pena ni gloria.
La presente administración fijó como meta del “Presidente del empleo”, concretizar tan acariciados anhelos, reuniendo nuevamente a los sectores interesados, los cuales reelaboraron el documento enviándolo a la Cámara de Diputados.
¿En dónde quedó? El statu quo persiste y la incógnita sobre la ley laboral continúa. Desde el punto de vista técnico jurídico, el documento está ampliamente debatido y no requiere mayor análisis; sin embargo, su inicio podría beneficiar o perjudicar “políticamente” a algunos. ¿Será que ahora sí salga adelante?
Dinero hasta por debajo de las piedras
Los presidenciables comenzaron a hacer su cochinito, y es que existe la molestia y sospecha entre los capitalinos de que para financiar las campañas del Gobierno del DF, bajo el mando de Marcelo Ebrard, han arreciado las multas de tránsito, por estacionarse en lugares prohibidos, valiéndose del desorden que existe en la señalización de las calles.
Las colonias Roma, Condesa, Del Valle y Polanco son los sitios preferidos de los grulleros. Ojalá que a alguien cercano al jefe de Gobierno le entre la cordura para evitar este atropello a los capitalinos.
