La decisión de Josefina Vázquez Mota de incorporar a Jorge Manzanera a su equipo de campaña sigue dando de qué hablar, y no muy positivamente. Manuel Espino nos dio ayer su opinión sobre el controvertido y zigzagueante operador, quien fuera secretario general del PAN con Germán Martínez.
Fue franco, muy duro, sin concesiones: “Manzanera se reitera a sí mismo como un mercenario electorero. Su corrupción lo ha llevado a venderse al mejor postor, para servir de fontanero en las cloacas del poder menguante del PAN”, aseveró el ex jefe nacional del azul. ¿Pues qué le sabrá?
- En la Cámara de Diputados se incuba, otra vez, un broncón. Ni el PRI ni el Verde le van a soltar al PRD, en forma simultánea, la Junta de Coordinación Política y la presidencia de la Mesa Directiva, durante el último año de la presente Legislatura. “Nosotros nos oponemos. El PRD no garantiza imparcialidad en un año tan importante en política y tan delicado económicamente”, explicó Pablo Escudero, vicecoordinador de la bancada del PVEM.
Al PRD le toca presidir la Junta. Allí no hay problema. Lo señala claramente la ley. Pero también la misma dice que ningún partido político podrá ocupar simultáneamente la codiciada presidencia de la Mesa Directiva, que maneja un millonario presupuesto anual. Ya el año pasado se retrasó el nombramiento del titular de la mesa. Eran los tiempos de la alianza PAN-PRD. Le acababan de arrebatar Oaxaca, Puebla y Sinaloa al PRI. Los amarillos querían la presidencia de la mesa. Alegaban que al inicio de la Legislatura —2009— se acordó que uno de ellos sucedería al panista Francisco Ramírez Acuña en el segundo año de ésta.
Pero el PRI negaba la existencia del citado pacto. El jaloneo retrasó hasta el cinco de septiembre el nombramiento. Algo que nunca había sucedido. Al final, los tricolores hicieron valer su fuerza en San Lázaro.
Se quedó uno de ellos con la presidencia: Jorge Carlos Ramírez Marín. Los amarillos apechugaron a cambio, dicen, de que el PRI se comprometiera a modificar la ley para que ellos pudieran encabezar, simultáneamente, la mesa y la junta. Hace apenas unos días, José Ramón Martel, vicepresidente de la bancada del PRI, recordó que la ley no se modificó y que, por lo tanto, es imposible que el PRD encabece los dos órganos más importantes en San Lázaro. Y eso es una realidad. Si el acuerdo existió —lo que el PRI vuelve a negar—, a los amarillos les dieron lo que popularmente se conoce como “atole con el dedo”.
Pero Armando Ríos Piter, jefe de la bancada del PRD, jura que tiene un papelito que habla. “Hay un documento firmado por los coordinadores Francisco Rojas (PRI), Josefina Vázquez Mota (PAN)”, pero también por Alejandro Encinas (su predecesor en la coordinación), que los compromete a cambiar la ley. Y hasta nos prometió entregárnoslo en un par de semanas. Se lo recordaremos. El PRI, es casi un hecho, va a repetir en la mesa.
- Escuché a Manuel Camacho Solís, coordinador del DIA, decirle a Purificación Carpinteyro y a Manuel Feregrino, en Fórmula de la Tarde, que la izquierda requiere un “candidato competitivo” en el DF para evitar que lo que llama “el efecto Peña” le arrebate al PRD su último bastión en la República.
Las palabras del ex regente me trajeron a la mente una versión, comentada en corto por una fuente cercana a Marcelo Ebrard, que dice que ya hay “contactos” con Juan Ramón de la Fuente, ex rector de la UNAM, para explorar la posibilidad de que eventualmente acepte una postulación. No hay duda de que las encuestas que colocan a Beatriz Paredes como puntera en las preferencias electorales de los capitalinos provocaron nerviosismo en la Izquierda y obligan al PRD (¿o al dedo de Marcelo) a apuntar hacia un candidato cuya competitividad esté garantizada.
Los que están no han logrado posicionarse. Algunos traen problemas de tribus. El chuchista Carlos Navarrete encabeza la intención de voto, pero está vetado por El Peje. Alejandra Barrales está detrás del senador del PRD en las preferencias electorales. Mario Delgado, delfín del jefe de Gobierno, tiene la inteligencia, pero nomás no crece en popularidad. Martí Batres está vetado por Marcelo… Y para qué le seguimos.
- Fuimos ayer al Segundo Informe del alcalde de Huixquilucan, Alfredo del Mazo. Sabíamos que asistiría Enrique Peña Nieto y nos ganó la curiosidad. En un mes deja el gobierno del Estado de México y, si nada extraordinario sucede, anunciará su intención de ir por la Presidencia de la República.
Fue ocasión propicia para observar si quedaron heridas por la decisión que favoreció a Eruviel Ávila, hoy gobernador electo de la entidad, sobre el alcalde de Huixquilucan. A juzgar por lo observado, si las hubo, están cerradas. El trato fue cordial, el ambiente relajado. Las flores de Del Mazo a Peña llamaron la atención. Lo llamó, ni más ni menos, estadista. “Ejerció un liderazgo innovador y gobernó sin demagogias”, aseveró.
Se entiende. ¿Quién le va a hacer el fuchi al que más expectativas vende?
