El niño con la cicatriz de trueno
Es difícil negar que, gracias a Harry Potter, millones de niños se han acercado al maravilloso mundo de la lectura.
Después de siete películas y una década de éxitos, este verano se estrenó la última entrega cinematográfica de la saga de Harry Potter. Miles de fanáticos alrededor del mundo acudieron a las salas de cine para presenciar el colofón de las aventuras de Harry, Ron y Hermione. Y viendo estos mágicos años en retrospectiva, me parece que la serie de libros escritos por la británica J. K. Rowling ha sido una de las cosas más destacadas que le han sucedido no sólo al cine, sino a la literatura mundial.
Es difícil negar que, gracias a Harry Potter, millones de niños se han acercado a conocer el maravilloso mundo de la lectura. Cabe subrayar que, además, J. K. Rowling ha usado el éxito de su libro para convertirse en una luchadora contra el analfabetismo. A pesar de los juegos de video, la televisión e internet, las nuevas generaciones han heredado esta tradición milenaria, a partir de la cual imaginamos nuevos mundos y consolidamos nuestras ideas. Aquellos presagios oscuros de la generación MTV, que aseguraban que los libros estarían muertos pronto, han quedado, al igual que Lord Voldemort, sepultados en el olvido.
Harry Potter es también una de las mejores cosas que le ha sucedido a la cultura británica. Los británicos tenemos la fortuna de ser una cultura apreciada a escala mundial por nuestras tradiciones.
Sin embargo, actualmente queremos que los extranjeros nos busquen no sólo por las razones habituales. Sí, es verdad, somos puntuales y elegantes; pero también aventureros e innovadores como Harry Potter. Los turistas visitan mi país para conocer la tierra del pequeño mago. Además, ya existen parques de diversiones temáticos en Orlando y Nueva York; y la compañía Warner Bros construirá un museo de Harry Potter en los estudios de Leavesden, en Londres, donde se filmaron todas las películas del héroe británico. Este fenómeno también ha atraído a grandes artistas.
Actores británicos como Alan Rickman, Gary Oldman o Maggie Smith han prestado su talento para dar vida en el cine a algunos de los más significativos personajes de la saga. Pero no sólo los británicos se han involucrado. Directores, entre los que se encuentra el mexicano Alfonso Cuarón, han contado magistralmente las historias poniendo su toque personal e internacionalizando los sueños del pequeño Potter.
Estas películas son parte del actual boom de nuestra industria fílmica, la cual es un éxito a pesar de la recesión económica.
Finalmente, creo que Harry Potter le ha dado gran fuerza al idioma inglés. Alrededor del mundo, encabezados por el British Council, miles de maestros y escuelas tienen el objetivo de poner nuestra lengua y cultura al alcance de todos. Gracias a los libros y las películas de Harry Potter, ahora existe un aliciente más para entender esta historia en su lengua original. Amigos mexicanos me comentaban que en algunas escuelas, cuando todavía no existía una versión en español de los libros, los niños comenzaban a interesarse en aprender inglés para poder conocer las aventuras de Harry Potter.
Si aún no lo han hecho, los invito a ver las películas y, sobre todo, a leer este histórico libro y otros clásicos británicos de la literatura fantástica como los libros de HG Wells, Tolkien, Wyndham o Asimov. Los invito a conocer, a través de la magia de nuestra literatura, el corazón, el espíritu incansable y el legado de mi país: El Reino Unido. ¡Felices vacaciones!
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