Me llegó un chisme que me inspiró a hacer esta columna y además contarles, queridas Cirilas y Cirilos, que próximamente haré un experimento del que les estaré dando noticias y updates. ¿Han oído de match.com? Bueno, resulta que para los que no tienen idea de lo que estoy hablando, match.com es una página web en donde la gente se mete para hacer amistades y por ahí derecho tener la esperanza de encontrar una pareja. Vivimos actualmente en un mundo en el que encontrar el amor es cada vez más difícil y, cuando lo logramos, pensamos: “vamos a ver por cuánto tiempo”, el estándar del amor ha cambiado, el “hasta que la muerte los separe” es un albur. El matrimonio cada día está más devaluado, ya casi nadie se quiere casar y quien lo hace es más por la tradición que porque realmente esté dispuesto a comprometerse de por vida, es por eso que la unión libre cobra cada día más adeptos, porque el miedo al compromiso crece junto con la población mundial. Las Cirilas rezan porque ya no hay Cirilos, los Cirilos ya no quieren entrarle a la seriedad porque las Cirilas parecieran salir a cazar como en temporada de patos, círculo vicioso que perjudica la credibilidad que Cupido tenía.
Es por eso que, en un acto de desesperación y esperanza en que el amor tiene que existir aunque sea debajo de las piedras, las Cirilas y Cirilos recurren a este tipo de redes sociales, en donde se maceran algunas historias de amor que prosperan, otras que no y una que otra historia de amor fraudulento que trae detrás de sí muchas malas intenciones. Es por eso que, con el afán de hacer una investigación más a profundidad, crearé un perfil en dicha página para contarles cómo es que funciona esto del amor en tiempos del match.com.
Ahí les va el chisme que les digo que me incitó a escribir esta columna y a hacer dicho experimento: una Cirila se metió a match.com y conoció a un Cirilo que supuestamente era inglés y se fundía en billete, un empresario exitoso que la verbeó hasta decir basta, la ilusionó con palabras y promesas que ella tomó en serio. El Cirilo le dijo que vendría a México a conocerla, pero que primero viajaría a África, pues tenía que cerrar unos negocios por allá, de África viajaría directo a México para que se conocieran en persona y pasaran unos días juntos. Cuando el tipo estaba en África la llamó para decirle que no sabía qué pasaba que ninguna de sus tarjetas era aceptada y que seguro era algún bloqueo de esos extraños, que por qué no le hacía un giro de cierta cantidad de dinero para pagar el hotel y que llegando a México él se lo repondría. Cirila nada tonta no envió ningún dinero y se dio cuenta que era un estafador, pues resulta que esta historia de África es muy común, pues le pasó a ella y a una amiga de ella, en un universo gigante de posibilidades a dos amigas les pasó lo mismo, lo que quiere decir que es una manera de estafa común en este medio virtual. Estos hombres saben cómo envolver a una mujer, aprovecharse de su vulnerabilidad emocional para entonces estafarlas y sacarles dinero. ¡Salieron más cabrones que bonitos! ¡¿Cómo la ven?!
Así que ahí les dejo esta anécdota para que las que están metidas en estas redes encuentra-parejas abran el ojo y no se vayan a dejar robar de una manera tan simple.
Esta misma semana comenzaré con tacones.com y les iré contando todo acerca de la Cirila busca pareja en match.com. Espero que tengan un buen inicio de semana y que, aunque la credibilidad de Cupido pinte muy mal, jamás desfallezcan en la búsqueda del amor bonito. De que llega, llega...
Una Cirila más.
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