La clave yucateca

En contraste con el clima de inseguridad y violencia que hay en México, Yucatán ofrece seguridad, como si se tratarade otro país.

Cada vez que estoy en Mérida nunca deja de sorprenderme la tranquilidad que se respira en sus calles y plazas, en cada rincón de esta generosa y espléndida ciudad donde están las raíces de mi familia materna. En contraste con el clima de inseguridad y violencia que sufre buena parte del país, Yucatán ofrece seguridad y, como si tratara de otro país y otro tiempo, las noticias sobre el crimen organizado, ajusticiamientos, secuestros y demás barbaridades aparejadas a él son aquí algo extraño y lejano. ¿Qué han hecho para lograr ser la entidad y la ciudad más seguras de México?

Lo más importante, en mi opinión, es el respeto a las normas básicas para la convivencia. Si Mérida, otras poblaciones del Estado y las carreteras están limpias, la razón es tan sencilla como poderosa: la inmensa mayoría de la gente no tira basura en los espacios públicos. La limpieza es una forma inequívoca de aprecio por el lugar donde uno vive, pero es también una expresión de respeto hacia los demás. Del mismo modo, la cultura vial es probablemente una de las más avanzadas del país. Cuando un coche llega a una glorieta, se detiene en espera de su turno, y, desde luego, a nadie se le ocurre cruzar una calle que goza de preferencia sin antes detener su vehículo por completo y, menos aún, pasarse, sin frenar, un crucero peatonal.

La civilidad reflejada en la limpieza de los espacios públicos y la observancia de las reglas viales reflejan educación y conciencia sobre el entorno y los derechos de los otros, condiciones imprescindibles para la vida en sociedad. Y, como ocurre cuando las normas básicas son observadas, se configura un contexto de exigencia donde la violación de las reglas es muy mal vista y, en efecto, sancionada por la gente. Esta es la base para establecer pautas de conducta favorables a la observancia y la eficacia de las leyes.

Cuando les pregunto a mis amigos y familiares a qué atribuyen que Mérida sea la ciudad más segura de México, todas las respuestas coinciden en un punto: la gente cuida su ciudad y se cuidan entre sí. Si alguien observa, por ejemplo, un vehículo con personas extrañas frente a la casa de un vecino, suele llamar a la policía. Saben, además, que cualquier delito grave difícilmente quedará impune, entre otras razones porque los nueve o diez accesos a la ciudad, a través del periférico, estarían cerrados en un minuto después de la denuncia. Y además porque la policía le resulta confiable a la mayoría en la medida en que sus elementos tienen arraigo y, por tanto, cuidan a la comunidad de la que forman parte.

En estas tierras, como en el resto del país, hay muchos problemas por resolver. Pero en el terreno de la seguridad, la observancia de las normas básicas es una buena clave para entender la envidiable tranquilidad con la que viven los yucatecos.

        *Socio consultor de Consultiva

            abegne.guerra@gmail.com

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