La culpa la tiene Obama
A Obama le están dando trato de afroamericano, culpándolo de todo lo malo que sucede, no sóloen su país, sino en el mundo

Vianey Esquinca
La inmaculada percepción
Definitivamente la administración del presidente Barack Obama no ha sido miel sobre hojuelas. Hasta cuando se anunció la muerte de Osama bin Laden hubo cuestionamientos y se convirtió, tal como lo dijeron los comediantes en ese país, en el primer negro en la historia de Estados Unidos en tener que probar que había matado a alguien.
Esta semana cuando por fin logró sacar el tema del techo de endeudamiento de Estados Unidos cediendo a las presiones de los Republicanos, se fue a celebrar con su equipo a un local de hamburguesas. Al paso que va, no sería raro que su siguiente negociación la celebre comiendo unos tacos de suadero afuera del metro Potrero. Hasta parece que los medios la han agarrado contra él, ya que en estos días sólo publican fotos del mandatario con cara de estreñimiento.
Definitivamente, al presidente le están dando trato de afroamericano, culpándolo de todo lo malo que sucede, no sólo en su país, sino en el mundo. Si los mercados bursátiles vivieron el jueves pasado una de las peores caídas desde 2009, ¡culpen a Obama!, porque las bolsas internacionales se pusieron nerviosas por una probable recesión en Estados Unidos. Hasta parece que llamar a ese día jueves negro traía una dedicatoria.
Si la calificadora Standard & Poor’s degradó los bonos de deuda estadunidenses, ¡culpen a Obama! Los republicanos no perdieron la oportunidad de pedir la renuncia del presidente, argumentando que sus políticas económicas y su incapacidad para controlar el gasto del gobierno han llevado al país a esa situación.
Ya incluso el Secretario de Hacienda, Ernesto Cordero, señaló que si México tiene algún efecto en su economía, ¡culpen a Obama!, porque el país podrá tener una situación sólida, pero tampoco es de palo.
Pero el mandatario estadunidense no fue el único que la pasó mal. Después de que en el transcurso de una semana fueran secuestrados y liberados nueve encuestadores y cinco distribuidores de la Sección Amarilla en Michoacán, el gobernador Leonel Godoy rechazó que el Estado fuera un foco rojo en materia de seguridad. Estas declaraciones le valieron críticas y abucheos que, a juicio de La Inmaculada, fueron injustos, porque el gobernador no estaba mintiendo. Michoacán no es un inocente foco rojo, es una luz estroboscópica, una luminosidad cegadora, un reflector como el de Batman.
Seguramente la culpa de la mala imagen de la seguridad michoacana también la tiene Obama, quien no quiere que esta entidad se haga famosa por convertirse en el nuevo triángulo de las Bermudas, donde todo el que llega desaparece.
Otro que seguramente tuvo que cantar “Nadie me quiere, todos me odian, mejor me como un gusanito”, fue el dirigente del PRD en el Distrito Federal, Manuel Oropeza. El político tuvo la brillante idea de hacer una pasarela política con diez perredistas que, según él, han dicho que quieren ser jefe de Gobierno. De la lista de chile, mole y de manteca, cuatro suspirantes desairaron la invitación. Ternurita. Nadie le dijo al dirigente local que su fiesta podría ser considerada como un acto adelantado de campaña, lo cual es un delito electoral. Oropeza inmediatamente culpó a Marcelo Ebrard de aguarle la fiesta y… ¡a Obama! por tirar las bolsas del mundo el jueves, el día que iba a tener otra de sus conferencias, con lo cual quitaba la atención mediática.
La Inmaculada, preocupada por la situación que está viviendo el presidente Obama, le ha enviado una serie de consejos para poder sortear esta mala racha: ir al Congreso de Estados Unidos, dar un mensaje y decir con voz desquebrajada y una lágrima en la mejilla “defenderé el dólar como un perro”; abstenerse de visitar y/o llamar por teléfono al Presidente Felipe Calderón, por aquello de la mala suerte; mandar a sus enemigos políticos a Michoacán, y pedir que su permanencia en el cargo sea discutida en el Congreso mexicano, lo cual asegura que se quede hasta las elecciones de 2016.