Un obispo ¡católico..!
Los fieles de la diócesis de Saltillo plasmaron en diferentes mantas una reclamación a monseñor Raúl Vera López.

Enrique Aranda
De naturaleza política
No concluía aún el escándalo que, en el interior de la grey católica, suscitaron las misivas que en defensa y apoyo de Jorge Hank Rhon escribieron —¡y difundieron!— los obispos Rafael Romo, de Tijuana; Isidro Guerrero, de Mexicali, y Onésimo Cepeda, de Ecatepec, cuando, sin más, otro alto prelado se vio involucrado en una singular controversia que, ya hoy, preocupa (y ocupa) no sólo al alto clero nacional sino, igualmente, a las autoridades vaticanas.
La madrugada del 14 de julio, para sorpresa de no pocos, fieles de la diócesis de Saltillo plasmaron, en media docena de mantas que colocaron en las rejas del atrio de la catedral local y frente a la casa de monseñor Raúl Vera López, un singular reclamo: ¡Queremos un obispo católico! Lo que, si bien en un primer momento pretendió venderse como amenaza del crimen organizado en contra del controvertido pastor, pronto pudo confirmarse que constituía la respuesta de parte de su feligresía inconforme ante el franco apoyo que otorga el prelado al grupo gay San Elredo que, en la capital de Coahuila, preside el activista Noé Ruiz.
La protesta, destaca en su edición de julio 9 el semanario italiano Adista —“En México, los creyentes gay quieren el matrimonio con el soporte del obispo de Saltillo”—, las mantas constituirían la reacción de quienes, desde marzo, censuraron la participación de Vera López en el IV Foro de la Diversidad Sexual, Familiar y Religiosa en cuyo marco, entre otras cuestiones, habría evidenciado su convicción de que “en la doctrina de la Iglesia, en el Evangelio, (la homosexualidad) no se define como pecado. No es así. Son opiniones, pero no es el Evangelio… es erróneo que el pensamiento de la Iglesia considere malo el sexo y todo aquello que tiene que ver con la homosexualidad”.
Más allá de la personal postura que ante tal posicionamiento se asuma, es por demás claro que el mismo ha puesto al prelado en el centro de una polémica que, ya hoy, suscitó no sólo las protestas referidas sino, también, que El Vaticano mismo le exija responder un amplio cuestionario sobre éste y otros temas y posturas que, desde su designación como obispo de San Cristóbal de las Casas, donde sustituyó al extinto Samuel Ruiz, han identificado al dominico como el más aguerrido representante de la teología de la liberación y de la denominada iglesia indígena o autóctona —según sean sus promotores—, cuyas ideas centrales, vale decir, han sido cuestionadas, y rechazadas, en más de una ocasión, por las más altas instancias doctrinales de la Santa Sede.
El asunto, pues, está lejos de “cerrarse”… pronto habrá noticias.
Asteriscos
* Luego de las múltiples solicitudes de perdón y de los sentidos besos intercambiados en su encuentro con el Movimiento por la Paz, en Chapultepec, los legisladores volvieron a ser colocados en la picota y, literalmente, contra la pared… ¡donde ellos mismos se pusieron!
Veámonos el domingo, con otro asunto De naturaleza política.