50 maneras de ahorrar un poco más

Aprende a decir NO. Compra sólo lo que necesites, no compres por compromiso. No adquieras nada cuyo valor sea superior a 500 pesos sin antes comparar precios en tres lugares distintos.

Última de III partes

Sea como sea, lo diga quien lo diga, sea la corriente financiera que sea, las cosas son simples; TODO PLAN FINANCIERO EMPIEZA CON AHORRO. En la manera en que puedo guardar un poco de lo que gano, tengo las armas para poder vivir mejor en el futuro, para poder saldar mis deudas, para poder vivir mejor protegida, para poder comprarme ESO que siempre he querido.

Así es que durante tres semanas tendremos en esta columna 50 consejos para poder ahorrar, de una manera fácil e indolora, un poco más.

(El resto de los consejos los podrás consultar en esta columna o en el archivo en línea de www.excelsior.com.mx)

Aprende a decir NO. Si tus amigos venden joyería, ropa... compra sólo lo que necesitas, no compres por compromiso.

Comparte los gastos de transporte: consigue una pareja para hacer carpool. No utilices el coche para manejar una cuadra, si es factible, camina.

Déjate de morder las uñas... Así podrás espaciar los manicures semanales a mensuales (al igual que el resto de gastos de belleza).

Si tienes la opción de estacionarte tú misma (dentro de un estacionamiento) o utilizar el servicio de valet parking, opta por la primera. Un ahorro diario de diez pesos se traduce en un incremento anual de tres mil 650 en tu cuenta de ahorros.

No compres ningún artículo de más de 500 pesos sin comparar su precio en tres lugares diferentes, te sorprenderá las diferencias que pueden existir. Consulta la Revista del Consumidor y otros estudios publicados por la Profeco.

Enfatiza el ahorro en agua, luz y gas. Las medidas de conservación ambiental (apagar luces, cerrar la llave del agua, etcétera) no sólo son buenas para el mundo, son muy sanas para el bolsillo.

Todos los días revisa tus bolsillos y deposita todas las monedas de denominación menor a cinco pesos en una alcancía. Una vez al mes lleva ese cochinito al matadero (o sea al banco), te sorprenderá de la carnita que da.

Los dulces y regalitos que le compras a tu hijo “para pasar el día” (el helado, las burbujas y demás chácharas), son una fuga de dinero (que acaban, generalmente, rotos o en un dolor de estómago), limítalos y quédate segura que el mejor regalo para tus hijos es pasar el día contigo.

Retira dinero del cajero automático con cordura. Existen comisiones de uso (si es de otro banco) que se acumulan si sacas dinero por convivencia.

Haz de tus hijos buenos hermanos... que los grandes le hereden a sus hijos ropa y libros de escuela  (de por sí les heredan también muchas mañas).

¿Estás inscrita en el gimnasio y no vas? Una de dos o idealmente, empieza a hacer ejercicio (puedes reducir drásticamente tus gastos médicos) o vende tu membresía a otra persona.

Sé inteligente y evita pleitos legales. Como bien dice el refrán, más caro sale un buen pleito que un mal arreglo. Asegúrate de que sea un asunto que valga la pena o el gasto en abogados y trámites lo puede ahogar.

Aprovecha los puntos (o millas) de usuario frecuente que ofrecen diferentes establecimientos, aerolíneas y tarjetas de crédito. Pero con cuidado. Muchas veces estas promociones son ganchos para promover más consumo. Evalúa muy bien cuánto te cuesta acumular y redimir esos puntos.

Si te gusta jugar juegos de azar (tipo Melate) o apuesta en eventos deportivos y establece límites predesignados. Jugar en “el calor del momento” puede dañar tu plan de ahorro. Recuerda que estos juegos son una diversión, no un canal para ganar dinero.

Si disfrutas de un buen vino, pero no eres un experto conocedor, no bebas por moda (generalmente son vinos más caros), asesórate en las tiendas especializadas o restaurantes donde te podrán recomendar excelentes opciones a precios más reducidos.

Duérmete temprano. Deja las salidas sólo para el fin de semana. Te levantarás con la tranquilidad de que, tanto tú como tu patrimonio están más alertas.

Haz de tus hobbies o aficiones un negocio. Tus pequeños “encantos ocultos”, como acomodar arreglos de flores, cocinar pasteles, dar consejos financieros; se pueden volver en un atractivo “segundo frente de ingresos”.

No compres moda, compra calidad. Elije para la mayor parte de tu guardarropa, prendas clásicas que puedas utilizar por un largo tiempo; si quieres darle color y “vanguardia” a tu guardarropa, compra un par de piezas, nada más. Recuerda que la moda de hoy, es el ridículo de mañana.

Sé un buen maestro, enseña a tus hijos cómo manejar el dinero. Mientras ellos sean tus dependientes económicos el dinero que malgasten será en detrimento de todo el patrimonio familiar.

Papelito habla. Pide todos los reportes y evaluaciones (tanto médicas como sicológicas) por escrito y guárdalas en un expediente. Evita tener que repetirlos en caso de que pidas una segunda opinión o tengas que hacer tratamientos subsecuentes.

Y siempre lleva en mente las inmortales palabras de los Beatles “El dinero no compra el amor”.

*Especialista en finanzas personales

adina@doktordinero.com/

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