El beso frustrado de Sicilia
Beltrones dijo que los 40 legisladores presentes en el Alcázar no podían decidir por 628 integrantesdel Congreso.

Francisco Garfias
Arsenal
Javier Sicilia se fue con la finta. La Ley de Seguridad Nacional no ha sido aprobada por El Congreso. El hecho de que la Comisión Gobernación de la Cámara de Diputados la haya votado, en lo general, no quiere decir que ya está cocinada.
Todos sus artículos están reservados. Tendrán que ser votados en lo particular. El texto ni siquiera ha llegado al Pleno.
Los diputados, además, resolvieron trabajar el dictamen en conferencia (junto) con los senadores, para evitar lo que se ha repetido en varias ocasiones: que una Cámara le corrija la plana a la otra, y viceversa.
El poeta debería de asesorarse con su amigo Javier Corral, presidente de la citada Comisión, sobre el proceso legislativo. No es correcto, pues, que haya declarado que los legisladores faltaron a la palabra dada en el Alcázar de Chapultepec.
La convocatoria a una “concentración ciudadana”, del Movimiento para una Paz con Justicia y Dignidad, este mediodía, en la Cámara de Diputados, se hace, pues, bajo la falsa premisa de que los legisladores “chamaquearon” al poeta.
Una observación adicional. Durante el difundido diálogo en el Alcázar, este reportero escuchó a Manlio Fabio Beltrones, presidente del Senado, decir claramente a Sicilia, pero también a Emilio Álvarez Icaza, al padre Concha, y familiares de las víctimas que lo escuchaban , que los 40 legisladores allí presentes no podían decidir por 628 integrantes del Congreso (500 diputados y 128 senadores).
El senador del PRI, a quien Sicilia besó frente a las cámaras, anda preocupado por la interpretación que el poeta hizo de la aprobación, en comisiones y en lo general, del documento. “De ninguna manera se está intentando violentar este proceso para dictaminarla”, aseguró el sonorense.
Dijo más: que la decisión de trabajar en conferencia es para “atender” los compromisos que se adquirieron en la Mesa de Chapultepec con el Movimiento que encabeza el poeta. “No adelantemos ninguna calificación sobre el procedimiento, porque nos estaríamos equivocando”, recalcó. El compromiso fue procesar las demandas del movimiento en las distintas bancadas.
El paréntesis que abrieron los diputados para trabajar el dictamen con los senadores parece más una estrategia para meter la polémica ley en la congeladora que un genuino intento por alcanzar consensos.
Aunque José Ramón Martel, vicecoordinador de la bancada del PRI, nos jure y perjure que la pausa es para dar garantía plena a los derechos humanos; poner al Ejército bajo el mando de autoridades civiles; garantizar a las Fuerzas Armadas una cobertura legal a su intervención en la guerra contra el narco y cumplir las demandas de la sociedad civil, me quedo con las palabras que otro legislador, que habló a condición de no ser citado, dijo, con franqueza, que no se vale utilizar el tema de la Ley de Seguridad Nacional para hacer “ruido estridente”, que se basa en una interpretación equivocada del proceso legislativo.
Sé a lo que me expongo. Es políticamente incorrecto hacer este tipo de comentarios. La vez que escribí que Sicilia fue a la Cámara de Senadores a grillar la reforma política me fue como en feria.
En las redes sociales me insultaron por apegarme a lo que ocurrió en el blanco edificio. Los comentarios que se escriben en esta columna multiplicaron los reproches, los calificativos, las ofensas personales. Probablemente me repitan la dosis. Estoy consciente. Pero yo no hago periodismo de causa.
No fue un mensaje del crimen organizado. Fue una confusión. No de personas, sino de actividades. En esos escuetos términos nos explicó, una fuente muy cercana a los reaparecidos encuestadores —seis de Mitofsky, tres de Parametría— lo sucedido en Apatzingán, Michoacán: “La explicación más simple es, a menudo, la más certera”, precisó la fuente…
Fue una historia con final feliz. México entero celebró que los hayan devuelto sanos y salvos. La duda queda, sin embargo, sobre el impacto que el acontecimiento tendrá en la necesaria actividad de las empresas que se dedican a levantar encuestas y la posibilidad de “medir” en zonas que controla el crimen organizado.
En los círculos políticos corre la versión de que un gobernador del PAN sustituirá a José Ángel Córdova en la Secretaría de Salud. “Lo he oído varias veces, insistentemente. Siendo una decisión personalísima del Presidente, no es más que eso: una versión”, nos dijo el mandatario de Morelos, Marco Adame. Hay que precisar que el nombre del gobernador que se menciona es precisamente el suyo.