2012, el timonel: retrato hablado

Es probable que en Méxicoel proceso electoral y la transmisión de poderes de 2012 ocurran en un marco de severa inestabilidad financieray económica.

La economía global de nuevo parece enfrentarse a la ominosa amenaza de un colapso financiero y económico de proporciones potencialmente catastróficas. En consecuencia, es probable que en México el proceso electoral y la transmisión de poderes de 2012 ocurran en un marco de severa inestabilidad financiera y económica. En medio de la tormenta que se avecina, lo que la nación mexicana va a buscar en las próximas elecciones federales será a un gran timonel, que al frente de un gobierno legítimo y acompañado de un equipo político, financiero y económico creíble y competente, consiga sortear la crisis manteniendo incólumes la integridad y la soberanía del Estado mexicano. Quien aspire a ser ese gran timonel que la tormenta inminente demanda, debe ya en su conducta pública, en sus hechos y no sólo en sus dichos, haber probado que puede serlo. Antes de examinar a cada uno de los más creíbles aspirantes, conviene quizás hacer un “retrato hablado” o lo que los head hunters denominan “un perfil”.

1) Competencias deseables:

No es indispensable que el aspirante a timonel sea un economista con grados académicos avanzados o vasta experiencia en el manejo de las finanzas públicas y una red privilegiada de contactos en el mundo de las altas finanzas internacionales. Pero sí deberá disponer de un equipo confiable de colaboradores con tales características, en el que al menos alguno de los integrantes tenga la experiencia de haber participado en el manejo de una crisis de grandes proporciones. Además, deberá haber probado ser capaz de entender cabalmente las recomendaciones, incluidas las discrepancias inevitables, de un grupo de tecnócratas altamente calificados; de evaluar inteligente y serenamente las consecuencias políticas y los costos sociales de sus decisiones económicas y financieras. Debe haber mostrado responsabilidad, probidad y eficacia en la administración de los recursos públicos. Y, sobre todo, debe haber probado que sabe optar por la decisión que más favorable resulte al interés superior de la nación, a pesar de los costos políticos o personales que pueda acarrearle.

2) Cualidades de carácter

Quien aspire a ser el gran timonel deberá haber probado ya su capacidad para mantener la serenidad ante circunstancias avasalladoramente adversas y para mantenerse firme en sus decisiones, sin incurrir en reacciones de pánico o dejarse influenciar arbitrariamente, hoy por unos, mañana por otros. En medio de una crisis severa, una de las tareas fundamentales de un líder eficaz es generar confianza, no deteriorarla con veleidades y titubeos. El gran timonel debe mostrar ser capaz de confiar en el equipo que eligió y no arrojar a sus fieles a los lobos ante las primeras intrigas. Un líder débil o caprichoso es lo peor que puede ocurrirle a la nación ante una severa crisis. Las consecuencias ya nos resultan, por desgracia, de sobra conocidas a los mexicanos. Y en la compleja y riesgosa coyuntura a la que nos encaminamos, un liderazgo endeble o veleidoso bien puede tener consecuencias fatales.

3) Versatilidad

El timonel debe ser capaz de saber cuándo la tormenta ha pasado y ha llegado el tiempo de navegar a toda vela hacia un futuro mejor. El líder que México necesita debe ser uno que, una vez pasada la emergencia, disponga de ideas y equipo capaces de remontar sin demora la inestabilidad y poner a México en la senda del crecimiento rápido, sostenido e incluyente, en ruta hacia la prosperidad democrática.

He aquí un breve, pero suficiente, “perfil” del gran timonel que la tormenta inminente demanda. El tiempo se acorta. Quienes aspiren a vencer en la contienda política que se avecina deben desde ahora trabajar para convencer al electorado cuya preferencia aspiran a obtener. Las próximas Metamorfosis examinarán con esta óptica a cada uno de los más creíbles aspirantes.

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