La imagen ambiental del DF

La gente ya no usa su ciudad como un espacio funcional y mucho menos se siente integrada a él.

Ahora que el jefe de gobierno de la capital mexicana se lanza para contender por la Presidencia de la República, habría que detenernos a pensar acerca de lo que ha logrado hacer por la metrópoli durante sus años de gobierno. Como todo en la vida, al detenernos a evaluar a una persona y a su trabajo al frente de cualquier institución, encontraremos cosas buenas y otras que no lo serán tanto, pero en este análisis no me podré basar en cuestiones verdaderas o falsas, sino en lo que la gente percibe y por lo tanto cree que es. En mi trabajo como consultor en imagen pública los datos duros no dicen mucho, lo que importa es la percepción, pues lo que algo parece ser, será, aunque no lo sea. Esa es la paradoja del fenómeno de la imagen que se puede expresar en un corto pero contundente axioma: Percepción es realidad.

Imagen Ambiental…

La imagen ambiental es una de las seis imágenes subordinadas a la imagen personal o institucional y se define como la percepción que se desprenderá de algo o alguien por los estímulos emanados de sus escenarios. Detrás de toda imagen ambiental está la percepción ambiental, que es un proceso activo, complejo y dinámico que exige la coherencia en los estímulos percibidos para que produzca en el individuo la sensación de integración que arrojará la aceptación del entorno. Se lo simplifico: Si usted se siente a gusto en algún lugar es porque está percibiendo estímulos coherentes.

Ciudad Deteriorada…

Ahora bien, yo le pregunto a usted, amable lector: ¿se siente a gusto, integrado, en la Ciudad de México? Se sabe con certeza que cada vez más gente que vive en la capital no se siente bien en ella. Pertenezco a una generación que hizo de la calle su campo de desarrollo personal. En ella hice amistades, corrí aventuras, jugué al fut y anduve en bici. Hoy todo ha cambiado. La gente ya no usa su ciudad como un espacio funcional y mucho menos se siente integrada a él. No obstante que ahora nuestra ciudad se percibe más segura, a la gran mayoría no le gusta estar fuera de su casa. El deterioro de los espacios es evidente. Nunca antes nuestras calles habían estado tan mal, tan llenas de baches y topes. Nunca antes circular por ellas había sido tan lento y difícil. Quienes usan el transporte público circulan incómodos y los afortunados poseedores de un automóvil salen cada día a circular con la sensación de que están jugando a la ruleta rusa. La ciudad ha perdido su sentido de convivencia pese a los esfuerzos de construir temporalmente playas o pistas de hielo y cerrar espacios dominicales para andar en bici. Su color es gris, la suciedad es mucha y el ruido hace que nadie pueda estar a gusto y en paz mientras vive en ella.

La Ciudad es de Todos…

Y la culpa de todo lo malo que sucede en nuestra gran ciudad no recae sólo en el señor Ebrard. También somos sus habitantes, tan carentes de educación para cuidarla, los responsables del deterioro de su imagen ambiental. Urge una campaña masiva de civismo para lograr recuperar algo de lo ya perdido y así entre todos rescatar nuestros espacios vitales. Educación antes que circo para devolver al DF la bella imagen que tuvo antaño. Si Nueva York pudo, ¿por qué nosotros no?

        *Rector del Colegio de Imagen Pública

            imagenpublica.mx

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