Afilando cuchillos

La carrera hacia la candidatura de la izquierda nacional tiene en víspera un desencuentro que se obliga a no pintar así.

Yuriria Sierra

Yuriria Sierra

Nudo gordiano

El fin de semana fue muy productivo para la izquierda mexicana o, al menos, así se notó. Ambas alas, la pejista y la de Marcelo, comenzaron a afilar cuchillos para ese desencuentro que se aproxima y que buscan disfrazar en una competencia justa que resolverá una encuesta por ahí del mes de noviembre.

Pero no hay que confiarse, al menos no debe hacerlo así el grupo que respalda al jefe de Gobierno del DF. Y es que el cambio de nombre de lo que conocimos como Partido Convergencia, y que da la bienvenida a su logo a esa águila juarista que también forma parte del escudo del llamado “gobierno legítimo” de Andrés Manuel, nos avisa que tenemos que llamarlo Movimiento Ciudadano o Ciudad-AMLO, digo yo. ¿Será que eso devela una nueva estrategia del Peje —un plan B— en caso de no resultar favorecido con la consulta acordada?

Y es que, por otro lado, Jesús Ortega presentó su Democracia de Izquierda, que según me comentó ayer Marcelo Ebrard en entrevista para la Segunda Emisión de Cadenatres Noticias, este grupo no va por el convencimiento de los afiliados al PRD, PT o Convergencia, digo, Movimiento Ciudad-AMLO, sino por aquellos no registrados a algún partido, pero que tienen empatía con el proyecto que Ebrard busca representar, primero al interior de la izquierda y, si todo sale bien, en la campaña presidencial.

Lo habíamos escrito hace un tiempo: lo cierto es que Marcelo tiene oportunidad de aumentar su apoyo viendo como “mercado potencial” a aquellos indecisos, que por ningún motivo votarían a favor de AMLO, pero tampoco darían otra oportunidad al PAN y mucho menos al PRI. Eso lo ha sabido bien, y así constó desde que en octubre pasado presentó uno de los primeros movimientos en pos de su proyecto, aquel evento que dio a conocer Equidad y Progreso; que busca cimentar un plan con base en el bienestar social como señal clara de una izquierda que tiene, en su trabajo al frente del Gobierno del DF, un sustento claro sobre un gobierno de izquierda.

La carrera hacia la candidatura de la izquierda nacional tiene en víspera un desencuentro que se obliga a no pintar así, aunque, como se percibe, será misión casi imposible si vemos esos cambios que, aunque superficialmente son de nombre, al interior del otrora Partido Convergencia deben estar armando el plan B, o sería una cambio innecesario, inútil; algo que claramente no es… Piensa mal y acertarás, reza el refrán.

Y es que, en los próximos tres meses, el PRD y el resto de las fuerzas de izquierda deberán demostrar que, a diferencia de como se ve la víspera, lograrán resolver y respetar el acuerdo para evitar el desencuentro. Pero qué complicado panorama si por ahí anda también haciendo su lucha el grupo de René Bejarano y Dolores Padierna, en apoyo a la causa pejista

Addendum. Y otro movimiento, dice Marcelo, más personal que político, pero que inevitablemente adorna los (sus) tiempos. La revista Quién engordó las primeras planas que anteayer el jefe de Gobierno tuvo tras la presentación de Democracia de Izquierda (a la cual que asegura que asistió en calidad de invitado, solamente) y nos presentó a su nuevo amor, hoy ya perfilada en la lista de probables futuras primeras damas del país. Se llama Rosalinda Bueso, tiene 34 años y fue embajadora de Honduras aquí entre 2007 y 2009. Enhorabuena para el jefe de Gobierno, digo, el tema amoroso, tratándose de un funcionario público, siempre será político porque todo cuenta bajo el reflector.

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