Ubicado muy por detrás de los aspirantes panistas a la candidatura presidencial, según las encuestas de opinión, la última publicada por BGC, Ulises Beltrán y Excélsior, en la que aparece en el cuarto sitio con 5% de las preferencias, el hoy panista Alonso Lujambio Irazábal saltó a la palestra política de la mano del primer Instituto Federal Electoral considerado “ciudadano” en aquel 1997, de la mano de José Woldenberg, señalado por los analistas como uno de los artífices de la imparcialidad del organismo que derivó en la alternancia del poder en el 2000, cuando Vicente Fox ganó para el PAN la Presidencia.
Licenciado en ciencias sociales por el Instituto Tecnológico Autónomo de México, estudió la maestría y el doctorado en ciencia política por la Universidad de Yale y ha sido profesor investigador del ITAM y de la UNAM.
La semana pasada, un grupo de panistas del DF encabezados por la asambleísta Mariana Gómez del Campo, lanzó oficialmente el movimiento Vamos con Lujambio, para recabar al menos las 36 mil firmas requeridas, según los estatutos del PAN, para inscribir la candidatura del titular de la SEP en la contienda interna.
Nacido el 2 de septiembre de 1962 en la Ciudad de México, se afilió a Acción Nacional en junio de 2009, poco después de haber sido invitado por el presidente Calderón a sumarse a su gabinete al frente de la SEP, en abril de ese año, después de haber presidido el Instituto Federal de Acceso a la Información Pública.
Su pensamiento y sus formas de hacer política quedaron de manifiesto hace algunos meses cuando, en España, retó al gobernador del Estado de México, Enrique Peña Nieto, a un debate rumbo a la contienda electoral de 2012, luego de que el mexiquense había cancelado su participación en un foro en donde estarían juntos.
Su llegada a la SEP estuvo marcada por el estallido de la crisis económica de 2009 y ahí se recuerda su exhorto a los rectores de las universidades públicas a que recortaran “voluntariamente” sus presupuestos, desencuentro que hasta hoy sigue mostrando sus secuelas. Finalmente, le tocó anunciar el recorte de recursos para las universidades en el Presupuesto de 2010, por un monto de 800 millones de pesos.
En su pensamiento político destaca que el cambio que ha experimentado México es la transición de un “autoritarismo mayoritario”, que significa un sistema de partido hegemónico con elecciones no competitivas y del ejercicio monopólico del poder, a una “democracia consensual”, que es un sistema multipartidista con elecciones competitivas, en el que el poder debe ser compartido. El inicio de dicha transición, pese a los antecedentes de las reformas de 1963 y 1977, se da en 1988, cuando, por los resultados electorales que dieron a los partidos de oposición una cantidad de diputados, se ponen límites reales, constitucionales, al poder de decisión hegemónico posrevolucionario, en el que el poder político se encontraba concentrado en la Presidencia de la República, que disponía de amplia mayoría en el Congreso.
Después de pasar revista a varios de los avances más importantes en materia electoral en nuestro país, Lujambio propone que dejemos ya atrás la transición democrática para empezar a plantear otros temas, como la gobernabilidad a través del control ciudadano de las instituciones, con contrapesos y balances en un entramado constitucional que privilegie el consenso.
Su decisión de no bajarse de la contienda panista lo coloca como una alternativa frente a la baja popularidad del secretario de Hacienda, Ernesto Cordero.
