Mikomerciales

El propósitode la TV cambió cuando se dieron cuenta que tenían al públicocautivo.

Estos últimos días han sido reveladores en cuestión de comunicaciones. A pesar de estar en ella, no había reparado en algunas cosas específicas de la televisión de este planeta, digo del planeta porque esa caja no cambia demasiado de país en país. En todos lados se cuecen habas y en todas las pantallas vemos versiones de las mismas cosas. En España, en Argentina y México abundan los programas de gente sentada en una sala y hablando de la vida de otros, y haciéndolo como si realmente les importara o les tuviera que importar, a quienes los vemos, si Aarón Díaz y Kate del Castillo se van a separar.

En horarios extraños y madrugadas se transmitían anuncios de productos milagrosos, estrafalarios, también conocidos como infomerciales, que podían tener cara de talk show, reality, noticiero o cualquier otro formato con una duración igual a la de un típico programa de televisión de media hora. Pero ahora, poco a poco, se han ido metiendo en cada corte comercial, entre nuestras películas y partidos de futbol una pistolita para pintar paredes, muebles y cualquier tipo de superficies, anunciado por un locutor español, o mi producto de televenta favorito: el Magic Top, un pedazo de tela que se agarra a los tirantes del brasier de las mujeres y parece una blusa debajo de algún suéter.

Aparatos de ejercicios que se acompañan con un DVD y dietas que harán reducir un montón de kilos en unas cuantas semanas. Hasta El Señor T tiene un implemento de cocina propio. Quién lo esperaría de un miembro de Los Magníficos. Algunos otros artículos se han convertido en verdaderos íconos de la cultura popular, como los cuchillos Ginsu. El presentador de muchos infomerciales tiene ofertas limitadas e insiste en que las mercancías sólo pueden ser adquiridas a través de la televisión, poniendo así presión en el telespectador para que compre el producto.

La televisión era en un principio, aquí en la Tierra, un vehículo para la información, una manera de transmitir mensajes políticos, históricos y culturales, pero con el tiempo alguien se dio cuenta de que no podía desperdiciar la oportunidad que presentaba el tener a tanta gente al mismo tiempo viendo o escuchando lo que fuera; entonces inventaron los comerciales, y el negocio comenzó a hacerse gordo.

En las transmisiones de los partidos de futbol hay poco espacios para meter anuncios y es entonces cuando los tiros de esquina patrocinados por alguna batería o rastrillo de muchas navajas interrumpen la narración. Son este tipo de anuncios: “¡Compre el nuevo Vocho!”, “¡Hamburguesa a mitad de precio!”, “¡Mikoca-Cola refresca mejor!” Mensajes cortos y al grano pueden ser los avisos de la televisión del mañana.

Los short ads se basan en un principio diferente: “Sólo tenemos la atención de la audiencia durante un máximo cinco segundos. ¡Aprovechémoslos!”

Lo que nos lleva a la pregunta: si el futuro de la publicidad televisiva se dirige hacia los avisos cortos que dan la sensación de un zumbido al oído del consumidor (“Cómprese un coche”), ¿por qué nos hacen perder tanto tiempo escuchando una y otra vez que con el aparato que vibra y hace que te tiemblen los cachetes conseguiremos el abdomen perfecto?

Esta columna continuará siendo publicada cada semana en este periódico en el intento de comunicarnos con la raza humana y obtener algunas respuestas a las preguntas más controvertidas sobre las actitudes y acciones de su especie. No olviden seguir atentamente nuestras transmisiones en Mikorte Informativo cada domingo a las 22:30 horas Tierra, por Cadentatres, canal 28 de televisión abierta, 128 en los sistemas de Sky y Cablevisión. Síguenos en Facebook y Twitter.

Mikolumna es la única columna de Excélsior que se lee hasta en Mikón .

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