Sindicalismo, ¿un lastre empresarial?
- Es apremiante una autocrítica de los líderes, que se dé una autorreforma interna y que se replantee la visión presente y futura de estas organizaciones.
¿Deberíamos preguntarnos si vale la pena que el sindicalismo se convierta en la mejor mancuerna del sector empresarial? Porque llevamos varios años de no crecer o de crecer muy poco, y el sindicalismo como organizaciones no está participando; dejó de tener participación válida ante la sociedad.
¿Cómo quitarnos ese lastre? Ese es el trabajo en que se debe pensar para que el Consejo del Trabajo vuelva a tener presencia y participación con el Consejo Coordinador Empresarial al mando de Mario Sánchez, o con el gobierno federal, de Felipe Calderón, en el planteamiento de una política viable para el país.
Que se conforme un programa y una visión de los sindicatos a largo plazo, regresar a los medios de comunicación.
Este tema conlleva voluntad política, de lo contrario seguiremos viendo un sindicalismo en descenso, de corrupción o de trato con partidos políticos, pero nunca de un gremio laboral tan importante como lo es el desarrollo de un país.
De ahí la urgencia de la preparación de la dirigencia sindical. Ya no es justificable que se trabaje con una estructura de los años 50, pensando que el país no ha cambiado, situación que no puede seguir así.
Es apremiante una autocrítica de los líderes sindicales, que se dé una autorreforma interna y que se replantee la visión presente y futura del sindicalismo para tener un programa de largo plazo y evitar que sigamos divididos con contratos en lo individual, cuando lo que se necesita bajo el panorama internacional es que se genere una conectividad entre trabajadores y directivos.
Es decir, si las políticas económicas del gobierno fueran dialogadas con empresarios y sindicatos, se podría conocer desde su inicio si vale la pena que pase al Poder Legislativo.
Convenios bilaterales
Una más para la industria aérea nacional. ¿Hasta cuándo? Por lo pronto, México no podría hacer frente a las solicitudes de Canadá y Estados Unidos de revisar los convenios bilaterales en materia aeronáutica.
El “pero” es la falta de una política aeronáutica, de ahí que la reunión de revisión del convenio bilateral, solicitada por Canadá, se atiende en un momento desafortunado para la aviación mexicana, después de la suspensión de operaciones de Mexicana y habiendo pasado la degradación a categoría 2, impuesta unilateralmente por Estados Unidos.
Lo peor es que la falta de una política aeronáutica no es un tema de ahorita, sino una exigencia del sector desde hace diez años.
Entre los temas más solicitados están el de cielos abiertos y que las empresas mexicanas, como extranjeras, puedan participar en los diversos mercados, situación que definitivamente dejaría en jaque a México.
En fin, ojalá que el Consejo Mexicano del Transporte, que encabeza Manuel Armendáriz, apremie con mayor fuerza la constitución de una política aeronáutica acorde a las necesidades internacionales. ¿Se podrá?
